Mientras el pelotón avanza a toda velocidad por las rutas sanjuaninas, detrás se despliega un trabajo silencioso que resulta fundamental para que la Vuelta a San Juan pueda desarrollarse sin inconvenientes. La seguridad es uno de los pilares de la competencia y está a cargo de la Dirección D7, división Tránsito, que acompaña cada etapa con un operativo especialmente planificado.

Ricardo Díaz, responsable del área, explicó que el dispositivo cuenta con 12 motos y dos camionetas que se mueven dentro de la caravana oficial. La tarea no solo se centra en el cuidado del pelotón, sino también en la protección de todos los que forman parte de la carrera: móviles de medios de comunicación, auxilios mecánicos, ambulancias y demás vehículos autorizados que conforman la Vuelta a San Juan.

La experiencia es un factor clave. Díaz señaló que el personal asignado suele repetirse edición tras edición, lo que permite un conocimiento profundo de la competencia y una mejor coordinación. “Ya tenemos experiencia en este tipo de eventos y generalmente se mantiene el mismo personal en cada Vuelta a San Juan”, indicó.

El trabajo comienza mucho antes de que la carrera se ponga en marcha. “Es algo que hacemos con mucha responsabilidad y nos preparamos con mucho tiempo para estar atentos a cada detalle, pero también lo disfrutamos”, expresó Díaz, reflejando el compromiso del equipo que acompaña a la Vuelta.

Así, con presencia constante y planificación previa, el operativo de tránsito se convierte en algo esencial para que la Vuelta a San Juan se desarrolle con normalidad, garantizando la seguridad de ciclistas, equipos y de todos los que hacen posible una de las competencias más importantes del calendario ciclístico nacional.