Impecable. Cuidadoso en todo, en entrenar, en su rutina diaria. Con ese fuego sagrado que no se extingue por más que pasen los años y que hacen que hoy Luis Carbajal, el Luchi, siga más vigente que nunca en una nueva edición de la Copa de Clubes Campeones. A los 46 años, aquel futbolista que debutó hace 31 años con la camiseta de Punteto, está disfrutando de su segunda juventud y del gustito especial de compartir camarín y cancha con su hijo Nahuel. Un privilegio que pocos concretarán y que hoy con la camiseta de Paso de Los Andes lo está viviendo.

Carbajal quiere su tercera Copa de Campeones. Ya la ganó con Instituto La Laja en la pandemia y en el 2023 la consiguió con el Atlético San Miguel, todos de Albardón, su segundo hogar como el mismo lo dice. Arrancaron bien en esta edición con el Decano, son líderes y están cerca de la clasificación. Pero el Luchi sabe que falta, que deben ir partido a partido y no se apura. Experiencia le sobra.
Pero la gran pregunta es cómo hace para que a los 46 años no le cueste entrenar, viajar, jugar y demás: ‘Es mi vida. Siempre fue así. Hice inferiores en Punteto hace más de 35 años y debuté muy pibe. Pero siempre fui así, muy disciplinado, nunca tuve lesiones graves y todo eso influye para seguir en el día a día porque ser futbolista no es solamente jugar partidos. Ahora, que puedo compartir con Nahuel, hay más motivación pero creo que nunca se apagará en mi ese fuego sagrado con el que nace el futbolista’.

Carbajal vivió una carrera más que intensa. De aquel debut en Punteto en la B local, llegó el paso a Desamparados. Jugó Federal A, descendió y en el 98 apareció San Martín en su camino. Estuvo un par de temporadas y se afirmó. Tuvo fogueo en el Nacional B y más tarde, cruzó a Mendoza para ser parte de Luján de Cuyo y Deportivo Maipú. En 2010 se le dio el momento más intenso de su carrera cuando llegó a Central Córdoba de Santiago del Estero para echar raíces. Fueron 5 temporadas para convertirse en referente del Ferroviario y forjar una relación que hoy se mantiene. Ya de regreso en San Juan, se reencontró con los hermanos Ivan y Omar Malla para iniciar esa serie ganadora en La Laja, San Miguel y ahora Paso de Los Andes
‘Pasé por muchos clubes. Me crio Punteto pero en Central Córdoba se dio eso de amor mutuo. Me identifiqué con el club santiagueño porque pasamos cosas muy lindas. Pero soy un agradecido del fútbol. Y como no serlo si hoy, cerca de los 50 puedo compartir con mi hijo. Más no puedo pedir’.
EL OTRO LUCHI
El fútbol le dio mucho pero no todo. Hay que vivir y en eso Carbajal es polifacético. Intermediario de futbolistas con una empresa de Buenos Aires hasta gestor comercial de un grupo empresarial sanjuanino. De todo un poco: ‘Uno tiene que reinventarse siempre. Sigo con lo de la representación de jugadores acá y en Buenos Aires, pero además con un amigo deportista estamos en soluciones empresariales y todo tipo de tareas de servicios y comercialización. Es otra esa realidad para erl futbolista y tuve la suerte de poder resolverlo bien’.

