Jugadora, presidente, entrenadora. Las hizo todas por el fútbol femenino. Arrancó casi por accidente allá por mediados de la década del 80 cuando Atlético Unión se desafilió de la Federación de Básquetbol y Mónica se quedó sin jugar. Hasta ese momento, al fútbol lo había visto de lejos pero claro, el bichito ya había picado en ella. La invitaron a un equipo callejero, fue y se embaló pero claro, acostumbrada al orden y la preparación que había vivido con el basquet, les propuso a sus compañeras fundar un club.
Era 1990 y nacía el Palermo SC, un poco en homenaje a aquellos días en los que Mónica vivió en Buenos Aires y entrenaba en los bosques de Palermo y luego, casi sin quererlo, como reconocimiento a uno de los primeros lugares de Argentina donde se empezó a hacer fútbol femenino. Hoy, Las Cobras de Palermo son protagonistas en el fútbol 11 y el futsal de San Juan pero para llegar a este presente, debió correr mucha agua debajo del puente.

‘Han sido ya casi 36 años de soñar, trabajar, volver a soñar y volver a trabajar. Jamás paré. Empecé jugando en un equipo callejero y nos coordinaba un señor muy humilde que se movía en bici y casi siempre llegaba tarde, no teníamos camisetas y varios detalles más. Yo había vivido la otra cara en el basquet y me puse en la cabeza hacerlo en un club de fútbol femenino y nació Palermo. Desde ese día, no paramos de trabajar. Jugué mucho y en paralelo presidía pero llegó un momento en el que dije basta casi a los 50 años de edad y pasé a entrenar y presidir. Hemos conseguido posicionar a Palermo en San Juan siendo protagonistas en el fútbol 11 y el futsal, pero claro la gran materia pendiente es tener nuestro propio predio. Hicimos mil proyectos, gestionamos, buscamos alternativas y no se nos dio aún pero mi objetivo es lograrlo, dejar un predio para que las que vengan en el futuro tengan su espacio para desarrollar todo’, repasa Mónica en un alto previo a la presentación de Palermo en la Copa de Clubes Campeones de Futsal donde ya debutaron con goleada.

Metida otra vez en los recuerdos, Mónica que en su vida particular maneja un puesto en la Feria Municipal, destaca dos momentos. Uno colectivo, con su querido Palermo siendo preliminar de los partidos de San Martín ante Boca y ante River, y en lo personal aquella victoria en el Malvinas Argentinas de Mendoza frente a las legendarias Pumas mendocinas: ‘Fue un sueño cumplido con las chicas haber jugado en la previa de partidos de San Martín con River y con Boca. Eso nos queda de recuerdo especial. Para mi, algo que no olvidaré jamás fue la sensación de ganar en Mendoza, de ver ese estadio Malvinas imponente y sentir tanta felicidad’. Otra que no olvida es aquel torneo ganado en Chile en 1994 cuando hasta de zapatillas le hicieron frente a las profesionales chilenas y festejaron sin nada. Ese punto marcó un antes y un después para Palermo SC y para Mónica como dirigente y jugadora.

Mirando el presente, Mónica es hoy presidente y entrenadora del futsal en la Copa de Campeones y en la Superliga. Es más, este domingo enfrentarán a La Gloria en cancha de San Pedro en el cruce de los dos mejores equipos de San Juan: ‘En simultáneo con todo el trabajo mío, traté de prepararme no solo para ser dirigente. Hice los cursos de la escuela de técnicos y me recibí. Uno tiene que actualizarse, perfeccionars. Ya quedó atrás aquel folclore de entrar y jugar. Hoy es todo más competitivo, con más detalles y hay que estar a la altura. Yo hice ese esfuerzo y es tanto lo que quiero al fútbol femenino que entendí que era la forma de devolverle tanto de lo que me dio’.

Su vida personal es trabajo, trabajo y familia. Su hijo es su devoción, el cariño de su papá, la nostalgia por su mamá, se llevan sus horas que quedan después del fútbol y su amado Palermo. Es feliz con eso. No quiere más: ‘No me puedo quejar. Ame al fútbol siempre y me dio muchas cosas. Viajes, amigos, recuerdos. Pero mi familia siempre estuvo presente y sin ellos, nada podría haber sido’.

