La crisis futbolística de River sumó un capítulo inesperado y doloroso. Los estudios médicos confirmaron que Juan Carlos Portillo sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha durante la derrota ante Argentinos Juniors y deberá afrontar entre siete y ocho meses de recuperación.

El volante de 25 años había ingresado a los 30 minutos del segundo tiempo, en reemplazo de Aníbal Moreno, quien pidió el cambio por una molestia en el tobillo. Sin embargo, Portillo duró menos de dos minutos en cancha: fue a trabar una pelota, pisó mal y la rodilla derecha se le dobló hacia adentro, quedando tendido en el césped.

Las imágenes fueron elocuentes. El ex-Talleres se tomó el rostro y rompió en llanto, anticipando la gravedad de la lesión que se confirmó horas después en la clínica. Se trata de una de las lesiones más temidas por los futbolistas, con un plazo de rehabilitación que lo dejará prácticamente fuera de la temporada.

El clima en La Paternal fue de máxima tensión. Los médicos ingresaron rápidamente, lo retiraron en camilla y varios compañeros se acercaron a consolarlo. Para colmo, el equipo ya había agotado variantes y terminó el partido con diez jugadores. Además, Marcelo Gallardo fue expulsado en el primer tiempo por aplaudir irónicamente al árbitro Andrés Merlos, lo que completó una jornada adversa para el conjunto millonario.

La baja de Portillo se suma a un parte médico cargado: Maximiliano Meza, Germán Pezzella, Franco Armani, Ezequiel Centurión y Sebastián Driussi también arrastran problemas físicos, en un contexto deportivo complejo.

Ahora, el cuerpo técnico y la dirigencia analizan si solicitarán ante la AFA un cupo extraordinario para incorporar un refuerzo, mecanismo habilitado por reglamento en casos de lesiones graves. El pedido debe realizarse dentro de los 10 días desde la aprobación médica, lo que abre una ventana clave para reforzar un plantel golpeado.