La Vuelta a San Juan volvió a dar una de sus mejores postales a pesar de que el final se acortó por la llegada del fuerte viento. Pero si hubo protagonistas fuera de la carrera, fueron los hinchas. En las Cuestas de las Vacas, el termómetro alto no espantó a nadie. Familias enteras, banderas argentinas, camisetas de equipos locales y termos compartidos al borde del asfalto marcaron un ritual que se repite año tras año. Aplausos, gritos de aliento y celulares en alto acompañaron el esfuerzo de los corredores en uno de los sectores más exigentes del recorrido.













