Que le mostró un arma para amenazarla cuando cuidaba coches en la Terminal de ómnibus. Que por eso no se resistió y acompañó al sospechoso caminando al menos medio kilómetro hasta una bodega abandonada. Que allí la sometió sexualmente seis veces. Que 12 horas después, cuando su abusador se durmió, pudo escapar, llegar al hospital y denunciar. Ese primer cuadro de situación que pareció ratificado en parte con un informe médico sobre la existencia de lesiones, fue lo que llevó a la titular del Quinto Juzgado de Instrucción María Inés Rosselot, a ordenar la detención del mendocino Fabián Ramón Avila (32) por el presunto abuso sexual de esa joven de 24 años, madre de tres nenas que, según su familia, sufre una suerte de retraso madurativo.

Pero el avance de la investigación llenó de dudas el proceso y el pasado lunes, el juez subrogante Pablo Flores, ordenó la libertad del sujeto por falta de pruebas, dijeron fuentes judiciales.

¿Qué sembró la duda? La versión contradictoria de la mujer, que ante la Policía habló de abuso y ante los pesquisas judiciales admitió que denunció falsamente porque Avila no le pagó por sus servicios sexuales y porque no quería revelar su situación de supuesta prostituta ante su pareja. El mismo Avila también habló de prostitución y consentimiento. Y las filmaciones de la concesionaria de autos ‘American Cars‘ demostraron que el paso de la pareja estuvo lejos de la violencia. Es más, ambos iban de la mano, dijeron las fuentes.

Todo pasó entre las 18 del 31 de diciembre y las 6 del 1 de enero pasado. Y por ahora lo que no cierra del todo para los pesquisas es la existencia de las lesiones informadas por el médico y los presuntos problemas mentales de la denunciante.

Por eso es que Avila fue liberado, pero aún sigue ligado a la investigación.