La investigación para determinar cómo y por qué mataron de un tiro en la frente el viernes en la noche en Capital al empresario y ex campeón sudamericano de patín carrera, Antonio González (55) derivó ayer en una hipótesis fuerte: un posible crimen por encargo, revelaron fuentes policiales y judiciales. ¿Por qué darle más peso a esa teoría sobre la del robo como se divulgó en principio? por el testimonio de Emanuel (uno de los 7 hijos de González) que forcejeó con el delincuente y vio cómo le disparaban a su papá. Según las fuentes, el joven declaró que en ningún momento el sujeto le dijo que buscaban dinero y que sólo se empeñó en dispararle a su papá cuando lo vio aparecer para defenderlo.

Ayer, familiares y amigos de la víctima manifestaron también su parecer de que no fue el robo el móvil del homicidio. Y apuntaron sus miradas al conflicto que la víctima mantiene con un empresario bonaerense (de la firma Vadesa) a quien le alquiló una propiedad en calle 17, unos 4 km. al Este del cruce con ruta 40, Pocito, para plantar olivos aunque luego empezaron los problemas porque González crió cerdos y desde la otra parte le prohibieron ingresar al lugar para alimentarlos. González denunció el caso y consiguió que le autorizaran a entrar a mantener los animales, e incluso ganó el juicio a la otra parte, dijeron ayer sus allegados.

Esa teoría es mirada con atención por los investigadores. Tampoco descartan que el crimen tuviera relación con alguno de los negocios inmobiliarios de la víctima, e incluso con la denuncia que en 2008 realizó contra un ex represor de la dictadura a quien acusaba de un fraude millonario con planes de casas y lotes.

Y también analizan con detenimiento el rol del tercer sujeto en la escena del crimen, de apellido López. Según las fuentes, ese hombre llamó a González para decirle que iba a entregarle un dinero por un negocio inmobiliario y por eso la víctima dejó de lado las tareas de carneo que había encarado el jueves en su casa en calle 8 y Tascheret, en Pocito, y partió hacia el 676 Oeste de Libertador (casi España) donde alquila una oficina para su inmobiliaria.

Allí se encontró con López -explicaron- y éste le entregó unos 3.000 pesos. En esa operación se encontraban González, su hijo Emanuel (21) y López, cuando sonó el timbre, el joven salió y abrió la puerta. Ahí se produjo un forcejeo que terminó con Antonio con un tiro en el tobillo derecho, otro en el muslo izquierdo y el tercero, el letal, en la frente. Y con su hijo salvándose de un puntazo lanzado por otro delincuente que hacía de apoyo. Por eso los allegados a los González creen que mandaron a matar a Antonio porque el delincuente buscó dispararle sólo a él y no a su hijo cuando también pudo hacerlo.

Ayer, el juez del caso José Atenágoras Vega (Cuarto Juzgado de Instrucción) llegó con su secretaria Gladys Capdevila, su prosecretaria Patricia Katuchín y el fiscal Alejandro Mattar, para encabezar una inspección ocular y el secuestro de algunas evidencias, como huellas digitales.

El trámite se prolongó más de dos horas e incluyó una serie de órdenes de allanamiento en distintos puntos del Gran San Juan, que minutos después cuajaron en la detención en Chimbas de un sujeto (su identidad no trascendió) cuya fisonomía se ajusta a la de uno de los sospechosos identificados en fotos por el hijo de la víctima.