Los llamados extorsivos a la mujer exigiéndole plata para liberar a su hijo fueron reales, hasta le mandaron un remís para que la llevara desde Chimbas a Rivadavia y entregara los $5.400 del rescate. Lo que no fue cierto era que el muchacho estaba secuestrado: era un invento. Es más, la Policía empezó a sospechar que el propio joven era parte de la maniobra y supuestamente afirmaron esa sospecha al constatar que andaba por el centro con otro joven y que los llamados extorsivos habrían sido realizados del celular de éste último y del teléfono fijo de otro supuesto allegado suyo, según la Policía.
El caso de ayer por un presunto autosecuestro terminó mal para este joven de 21 años de apellido Pascuas y su amigo, de 22 años, quienes anoche permanecían alojados en la Seccional 26ta tras ser arrestados en horas del mediodía en la esquina céntrica de Libertador y Mendoza por policías al mando del comisario Diego Rocha. Investigan un posible caso de extorsión o coacción contra la madre de Pascuas, aunque el muchacho jura que no sabe nada de lo que pasó. El joven salió a las 7.30 de su casa del Bº Santo Domingo, Chimbas, para ir a la Facultad de Ingeniería. Pasadas las 8, su madre recibió dos llamados a su celular en los que le decían que tenían cautivo a su hijo y lo iban a matar si no entregaba dinero. Eso la hizo asustar, encima el joven no atendía su celular.
Fue ahí que intervino personal de la Seccional 26ta, que escucharon otros llamados provenientes de un celular y un teléfono fijo, según la Policía. En las conversaciones oían a la supuesta víctima suplicando a su mamá. Ella dijo que conseguiría 5.400 pesos y entonces le mandaron un remís para buscarla. A todo eso armaron un operativo y el oficial Luis Avila se ocultó en ese remís para acompañar a la mujer. En el trayecto hubo otros llamados y lo extraño es que la supuesta víctima hablaba y daba las indicaciones, explicaron. “Todo era muy burdo, él hablaba más que los secuestradores y empezamos a sospechar”, dijo un investigador. Finalmente la mujer dejó un sobre con 700 pesos (no 5.400) en un gabinete de gas en calle Pueyrredón, Rivadavia, tal como le indicaron. El oficial Avila vigiló el lugar por más de una hora y media, pero no apareció nadie. Según la Policía, paralelamente, el comisario Rocha confirmó que el chico estuvo en la facultad, pero se había ido. Igual lo contactaron a través de otro estudiante y así fue que lo arrestaron en el centro junto a un compañero. La prueba que dice tener la Policía es que los llamados se habrían hecho del celular de ese segundo joven y del teléfono de otro amigo.

