El niño es un viejo conocido de los policías de Rawson, a pesar de tener sólo 11 años. Los pesquisas aseguran que ya son incontables las veces que lo sorprendieron en tiendas cercanas a la plaza de Villa Krause, Rawson, intentando robar. Uno de los últimos casos que le atribuyen fue la sustracción de una tablet y dos celulares que no alcanzó a llevar a ningún lado porque lo atraparon. Pero detrás de la mera maniobra delictiva por la cual no se lo puede procesar ni condenar (es inimputable) se esconde una situación mucho más dramática: en la Policía aseguran que el niño vive en la calle sin contención familiar (sus padres son separados) y que todos los ilícitos tienen un único objetivo, comprar pasta base de cocaína (más conocida como paco) para drogarse.

Ese habría sido el móvil del último robo que le adjudican: la sustracción de una riñonera con unos $30 en una billetera, y el arma reglamentaria cargada con 15 cartuchos de un agente de Policía en el barrio La Quebrada, Rawson.

Ese episodio ocurrió el pasado lunes alrededor de las 17. La versión policial es que el uniformado (el agente Herrera) trabajaba haciendo un servicio adicional contratado por el IPV (Instituto Provincial de la Vivienda) para evitar que una casa deshabitada de ese barrio sea usurpada.

El agente habría dicho que en un momento ingresó al baño dejando sus cosas dentro de la casa, cuando sintió que empezaron a lanzar piedras y, al temer por su auto, salió y se topó con que le habían robado del interior de la casa. Esa misma tarde unos vecinos le dijeron que habían visto un niño salir a la carrera con sus pertenencias.

Y desde ese momento, pesquisas de la Brigada Sur al mando del oficial Vicente Alvarez y de la subcomisaría Ansilta, supieron que el arma la tenía ese menor. Según el relato policial, los informantes les dijeron que el chico ofrecía la pistola en el ambiente a cambio de droga o plata para comprarla. Pero como sabían que era de un policía, nadie aceptaba hacer ninguna operación con él.

Entonces los investigadores pidieron que les informaran cuando lo vieran. Y fue así que, a las 2 de ayer, lo persiguieron unas 5 cuadras hasta atraparlo con el arma en el barrio Ansilta. El niño vivía con su padre, empleado municipal, pero ayer, por orden judicial, fue entregado a su madre, informó la Policía.