’Es muy fácil hacer leña del árbol caído. Me duele mucho que esta mujer a la que no considero familiar, haya dicho eso de mi marido e involucrara a mi padre, que siempre la ayudaron. Seguramente lo dijo influenciada por sus hijos y por su abogado, pero mi marido era una excelente persona, no era ni un tránsfuga ni un embustero, todo lo contrario. Ella es la embustera, no se le hizo firmar ningún papel en blanco para quitarle la casa, hubo una operación legal. Pero esto no va a quedar así y va a tener que responder por sus calumnias, por sus mentiras, por ensuciar familias. Siempre hicimos el bien pero parece que ese fue nuestro error’, dijo ayer, molesta, Yaqueline Morino, viuda del abogado Francisco Sirera, asesinado de 13 puntazos la noche del 19 de mayo pasado en la puerta de su casa en Fray Mamerto Esquiú al 460 Este, Capital.

Así, Morino salió a responderle a su tía Dominga Morino (87), quien había descalificado duramente a su fallecido esposo atribuyéndole haberle hecho firmar un papel en blanco para quedarse con su casa en Fray Mamerto Esquiú, a cambio de dos departamentos a los que fueron a parar la propia anciana y su hija Lucía con sus cinco hijos. Dominga asegura que viven con el temor de ser desalojados, porque los departamentos no están a su nombre.

Según Yaqueline, la operación por la casa fue una triangulación, a través de la cual los Sirera vendieron a Claudio García un departamento en Santa Fe y España. Y García les dio a cambio dos departamentos en los barrios UDAP III y República del Líbano, en Rawson, que fueron entregaron a Dominga a cambio de su casa. ‘Si hay problemas con esos departamentos le tienen que reclamar a García’, dijo Yaqueline Morino.

‘Esta mujer siempre se quiso ir de esta casa. Esto (por la casa) era una pocilga y como ella y su hija Lucía no tenían dónde caer muertas, mi marido tuvo que hacerles la mudanza. Él les hizo gratis el (juicio) sucesorio, siempre fue demasiado bueno con ella, fue solidario, siempre ayudaba al que no tenía nada’, precisó Morino.

La mujer no tuvo problemas en decir, además, que como parte de pago en esa operación entregaron también un Fiat Uno modelo 94 patente TZN 962, que Ismael Hidalgo (abogado de Dominga) recibió y vendió en el acto. Según Morino, eso ocurrió cuando el letrado defendía a la hija y a una nieta de Dominga, sospechadas de cometer un aborto.