Un robo a mano armada contra un adulto que no resulta gravemente herido en el atraco, es un delito grave aunque no tanto como la seguidilla de golpes contra una nena, que queda al borde de la muerte y se salva de milagro a causa del ataque. El impacto social de ambos ilícitos también es muy distinto, más cuando se tiene en cuenta que la niña queda indefensa, pues quienes la atacan son los encargados de cuidarla.
Pero cuando ambos hechos entran en la balanza de la escala de castigos previstos por ley para ambas maniobras delictivas, la coincidencia de resultados suelen sorprender e indignar a la gente.
El ejemplo más claro quedó plasmado ayer, cuando el juez Ernesto Kerman (Sala II, Cámara Penal) aplicó la primera condena al largo historial que registra Alexis Damián Cejas (27), y lo castigó a 6 años de cárcel por robar a punta de arma al papá de Camila, Javier Brusotti. Para la fiscal Alicia Esquivel Puiggrós (había pedido 8 años de pena) y el juez, quedó claro que usó un revólver como ‘arma impropia’ al tumbar de un golpe a Brusotti, para robarle plata, ropa, un celular y su moto, el 14 de agosto de 2014 en la tienda que tenía en Rawson.
Camila es la nena que casi muere cuando vivía con su madre, la docente Alejandra Ríos, y su expadrastro, Pedro Oris.
Y la curiosa coincidencia entre el asalto al papá de esa nena y el brutal ataque que sufrió, fue la condena: el ladrón recibió la misma pena que la madre de la niña, hoy de 10 años. Para la mayoría del tribunal de la Sala I, Ríos cometió abandono de persona contra su hija en aquellos días de octubre de 2013, cuando quedó en gravísimo estado por una hemorragia cerebral. En ese mismo fallo, a Oris le dieron 9 años por lesiones gravísimas.
‘El señor Brusotti fue valiente en reconocer a Cejas y más allá de que no recuperó nada de lo que le robaron, aún cree en la justicia y no hay que defraudarlo’, dijo la fiscal al momento de pedir 8 años de cárcel para Cejas.
Jorge Olivera Legleu, defensor, cuestionó el planteo fiscal y pidió absolución o, en todo caso, la pena mínima por robo con arma cuya aptitud para el disparo no se probó. El fallo no está firme.
