Buenos Aires, 18 de abril.- Fuentes judiciales y policiales informaron a Télam que el miércoles pasado, en la vereda de la casa ubicada en la calle Florida al 500, se encontró un revólver calibre 38, uno de los pocos elementos con que cuentan los peritos que trabajan en el caso.

La duda es si esa arma pertenece a Capristo y por esa razón el fiscal del fuero de menores que quedó a cargo del caso, Martín Seara, comenzó a citar a testigos para tratar de reconstruir cómo fueron los hechos.

Una de las principales incógnitas de los pesquisas es si el menor de 14 años detenido por el caso estaba solo: algunos testigos afirman que si y otros que había un auto blanco de apoyo con al menos otros tres hombres que lograron escapar.

Esta última posibilidad es la que más se da en los robos de automotores, ya que habitualmente un grupo baja a concretar el asalto, escapa con el auto y otro lo sigue dándole apoyo.

Un investigador del caso aseguró a Télam que lo único que se pudo determinar hasta ahora es que un orificio de bala que aparece en el auto de Capristo pertenece a una munición de una pistola calibre 3.80 como la que se le secuestró al menor acusado del homicidio.

Esto significaría que el menor disparó unos diez balazos, de los cuales uno dio en el auto y el resto en el cuerpo del camionero, quien murió en el acto, pero aún no se sabe si el revólver 38 fue disparado.

En tanto, el acusado "tiene un roce en una pierna que puede ser compatible con una herida de bala, pero esto aún no está confirmado", dijo el vocero, quien remarcó que "el detenido es un pesado que hasta tiene un arma tatuada en la cintura".

Desde que fue detenido, se constató que el adolescente -ahora recluido en un centro de contención- tiene antecedentes penales desde los 12 años y se le atribuye haber ingresado armado a una escuela y el robo a dos propiedades.

"Acá lo único que está demostrado es que hubo una tentativa de robo automotor y un homicidio y que el autor material del hecho está detenido", agregó.

Las dificultades para avanzar en la investigación se dan por los graves disturbios que se produjeron luego del asesinato de Capristo, ya que la Policía no pudo instalar el vallado reglamentario para preservar las eventuales pruebas del homicidio.

El crimen ocurrió el miércoles a la noche cuando el camionero llegó con su auto, entró a su casa y dentro del vehículo lo esperaban su hijo Facundo, otro de cinco años y la novia del primero.

De repente, apareció un delincuente que le pidió las llaves del coche al mayor y cuando él se bajó del vehículo empezó a sonar la alarma y el ladrón disparó por primera vez, lo que hizo que Capristo volviera a salir a la calle.

"Entonces, este pibe empezó a dispararle a quemarropa. Le disparó cinco o seis balazos", dijo Facundo, aunque la autopsia reveló que la víctima presentaba nueve impactos de bala.

Tras el hecho, se dio aviso al 911 y el menor fue apresado cerca de allí por vecinos que luego lo entregaron a efectivos policiales que lo subieron a un patrullero para que no fuera linchado.

Luego, el fiscal Enrique Lázzari concurrió al lugar del homicidio porque involucraba a un menor, pero fue atacado al igual que el secretario de seguridad del municipio, por lo que ambos debieron ser retirados en móviles.

Lázzari tuvo que ser internado porque sufrió fuertes golpes en la cabeza, la fractura de un dedo de la mano y la luxación de otros dos; la agresión generó el repudio de la Procuración General bonaerense a cargo de María del Carmen Falbo, quien calificó el hecho como "agravio inédito y preocupante".

El caso volvió a generar una polémica sobre si se debe bajar la edad de imputabilidad de los menores y el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, anunció que enviará al Congreso un proyecto para que sean sometidos a proceso desde los 14 años.