La poderosa intuición materna fue clave para sacar el aberrante caso a la luz. Un día que sus hijos volvieron de ver a su papá, el hombre del que se había separado hacía 7 años, notó que la niña (entonces de 8 años) estaba rara. La percibió agresiva con sus hermanos y después le llamaron también la atención otras conductas no habituales, como el hecho de que la menor se bañara varias veces en un mismo día o que se orinara en la escuela. En ese momento encaró a la menor y luego de insistir y convencerla, dándole seguridad, pudo atar cabos y conocer, indignada, por qué su hija estaba tan distinta, pues la menor le describió situaciones de abuso a manos de su propio padre metalúrgico (hoy de 42 años) y su abuelo cuando iba a visitarlos en una casa de Santa Lucía.

Tras la denuncia de la mujer, la nena aportó detalles en el Anivi que llevaron a una psicóloga a concluir que no mentía. Entre esos detalles se incluía la descripción del órgano sexual de su abuelo (un técnico en maquinaria de 61 años) cuando la obligó a practicarle sexo oral. O la forma en que ocurrió esa práctica un día que ella jugaba a las escondidas con sus hermanos y primos y buscó refugio donde su abuela lavaba y planchaba la ropa.

O las noches en que le tocó dormir con su papá y fue manoseada y sometida a prácticas de sexo oral, como también lo hizo su abuelo.

Marcela Torres mantendrá la grave acusación contra los imputados. 

 

De la investigación y los dichos de la menor no pudieron desprenderse fechas exactas, sí se estableció que esos hechos ocurrieron entre diciembre de 2017 y noviembre de 2018, es decir cuando la niña tenía entre 7 y 8 años. Y que ambos imputados la atacaron sexualmente en un par de ocasiones cada uno, consta en el expediente.

Ambos imputados fueron detenidos el 14 de febrero de 2019. Y cuando les tocó defenderse negaron los hechos: el padre adujo que su ex lo había denunciado porque le quería entregar los niños y él no podía tenerlos porque no tenía trabajo. Su padre dijo que era imposible que hubiera cometido abusos como los que le atribuyen, porque su casa es muy pequeña y físicamente no hay lugar para perpetrar algo así sin que nadie de su numerosa familia se entere.

La niña víctima refirió que le introdujeron en sus genitales los dedos y la lengua.

Esos dichos seguramente serán parte del argumento defensivo que, a su favor, esgrimirá el abogado defensor Gustavo de la Fuente. Todo indica que la fiscal Marcela Torres mantendrá la grave acusación contra ambos, por los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante y abuso sexual con acceso carnal, pues la niña refirió que le introdujeron en sus genitales los dedos y la lengua.

Gustavo de la Fuente defenderá a ambos imputados.

 

Esos ilícitos se castigan con penas de 8 a 20 años por los agravantes del caso, como el vínculo sanguíneo y la guarda o cuidado que ambos ejercían al momento de los hechos. Y será el juez Martín Heredia Zaldo (Sala I, Cámara Penal), quien deberá decidir si condena o no a ambos acusados.

El juicio comienza hoy.