El sujeto se acercó Cintia Barrios (31, comerciante) cuando estaba en la vereda de su casa en el barrio Parque Industrial, Chimbas. Con algo de indecisión que enseguida delató su sospechosa actitud, intentó preguntar algo sin precisar lo que quería y se marchó prometiendo volver. El extraño encuentro dejó a la joven con la espina clavada, tanto que en el acto pidió ayuda a un vecino y este trasladó la inquietud a otro que es comerciante, Hugo Mercado (61). Segundos después el sujeto volvió, encaró a la mujer sola detrás del mostrador de su agencia de quiniela ‘040’ y apuntándole primero, y golpeándola después dos veces en la cabeza, exigió dinero. Entre el miedo y la angustia, Cintia explicó que no tenía plata. Y empezó a gritar. Eso cambió el curso del asalto, obligó al ladrón a manotear sólo una campera y huir. Pero cuando salía se topó con Mercado y sin darle tiempo a nada, le descargó un furioso golpe en su cabeza. Huyó a pie, seguido por otro vecino en su auto.

Desde ese momento sus minutos quedaron contados, porque al lugar llegaron policías del Comando Radioeléctrico y la Motorizada V. Minutos después de las 11 de ayer, lo buscaron y avistaron huyendo por fondos y techos del Lote Hogar 38 (pegado al barrio Parque Industrial), amagándoles con dispararles con un arma, dijeron fuentes policiales.

El momento más complicado del operativo se dio cuando el delincuente saltó desde el fondo de una casa a la calle 11 de setiembre. Y entonces los amagues de disparar cuajaron en dos disparos contra dos policías del Comando Radioeléctrico. Según la Policía, la respuesta no se hizo esperar y en el acto el sospechoso fue derribado de un disparo que se coló por el costado izquierdo de su espalda.

Maicol Alfredo Varela (19 años) quedó tendido a metros de la calle Tacuarí, quejándose, insultando, pero vivo: la bala, al parecer, no había dañado gravemente ningún órgano vital aunque anoche el joven era operado en el Hospital Rawson, precisaron en la Policía. Cerca de Varela quedó también el revólver calibre 32 largo con dos vainas servidas y un tercer cartucho entero, pero percutado, según las fuentes.

‘Creo que volvería a actuar de la misma manera, pero la próxima me llevo un palo, si hubiera tenido un palo otra hubiera sido la historia‘, decía Hugo Mercado, sangrando por dos heridas en el costado izquierdo de su cabeza.

‘Es la primera vez que me roban así, con un arma, pero antes a mí y otros vecinos de acá del barrio nos robaron... espero que hagan algo para se termine la inseguridad‘, pedía Cintia Barrios ayer, con el rostro aún surcado por las huellas de sus lágrimas.