Su nombre es Ramón Saturnino Pérez, lo apodan ’El Perico’, y es hoy por hoy el hombre más buscado de San Juan. Éste es el exempleado que fue reconocido como uno de los que asesinó a balazos a un sereno, hirió a otro y robó una ambulancia, dos camiones y una máquina vial el viernes último del campamento de la empresa Cartellone, en un paraje alejado de Jáchal. El sujeto es buscado intensamente por la Policía, lo mismo que sus cómplices que serían más de tres.

A esta altura, el nombre de este albardonero no es ningún secreto. Sus excompañeros de la empresa Cartellone, y hasta sus conocidos en Albardón, ya saben que es él a quien buscan. Los investigadores allanaron la casa de su familia en calle La Laja, Albardón, el sábado a la tarde pero no lo encontraron. Y es que Ramón Saturnino Pérez (62), prácticamente no vivía ahí y sólo pasaba de vez en cuando para cambiar alguna muda de ropa.

La relación con su exmujer y sus 5 hijos no era buena. DIARIO DE CUYO habló con uno de sus hijos, que dijo tajantemente: ’Jamás imaginé una cosa así. Esperaba cualquier cosa de mi padre, pero no esto. Nos da mucha vergüenza. Somos gente de trabajo y no nos interesa saber nada de él. No me importa si lo matan o le dan años de cárcel, no tenemos nada que ver que con él’. Sucede que Pérez abandonó a su esposa y a sus hijos, cuando estos eran pequeños, y volvió después de 12 años. Su familia lo recibió, pero no se quedaba y pasaba mucho tiempo afuera, explicaron.

Fuentes del caso indicaron que Pérez trabajó 3 años en Cartellone como chofer y maquinista en la construcción de la ruta 150, hasta que lo despidieron en marzo pasado por reducción de personal. Según la Policía, tendría unas causas contravencionales, pero ningún antecedente penal importante. Se sospecha que, como él conocía el movimiento en el campamento de Cartellone cerca del río Bermejo, fue el que guió a la banda hasta ese lugar. No descartan que haya otros exempleados involucrados. De hecho, fueron el sábado a la noche sabiendo que no había nadie más que los serenos. Fue así que arremetieron a tiros contra Daniel Bufa (41), quien murió, y el tucumano Sergio Díaz (31), que sobrevivió de milagro. Un cocinero se salvó porque se escondió. Tras la masacre, la banda se llevó una ambulancia, que luego apareció en Santa Lucía, y esos dos camiones con la máquina cargadora, valuados en más de 5 millones de pesos, que al final abandonaron en San Luis.