El fiscal coordinador de la UFI Delitos Especiales Iván Grassi convocó a dos consultores técnicos para que evalúen la historia clínica y los informes psicológicos de la presunta asesina del jubilado Juan Bubica (68), con el fin de determinar si la mujer pudo comprender la criminalidad de sus actos y así saber con certeza si es imputable.

Según fuentes judiciales, los especialistas designados, ambos con funciones dentro del Poder Judicial, son el psiquiatra Alfredo Venturini y la psicóloga Mariana Rizzo. A priori, está estipulado que no realicen una nueva pericia a María Cecilia Tejada (35), sino que evalúen las anteriores y saquen conclusiones, aunque si lo consideran necesario, pueden someter a la sospechosa a nuevos exámenes, explicaron los voceros del caso. También señalaron que los consultores pueden pedir la participación y opinión de otro profesional que entienda en otra especialidad, siempre con el objetivo de un abordaje completo que permita determinar si Tejada resulta imputable en el hecho que le atribuyen.

Los consultores técnicos tienen la tarea de analizar y brindar todos los datos que estimen de interés. Fuentes de la causa indicaron que la idea es que resuelvan una controversia, explicando los motivos por los cuales las conclusiones de dos informes psicológicos son diferentes. Es que en el último, practicado después del crimen de Bubica, el psiquiatra que la analizó, Rodolfo Zapata Gómez, si bien reconoció que padece trastornos de consumo, dio cuenta que la mujer sí comprende la criminalidad de sus actos. Es por eso que Fiscalía el 8 de este mes la imputó formalmente por el homicidio simple del jubilado y pidió que quedara detenida preventivamente por un plazo inicial de 6 meses, medida que fue concedida por el juez de Garantías Federico Rodríguez.

Sin embargo, en una causa anterior por tentativa de robo y lesiones leves (en una parada de colectivos de Capital intentó sustraer el celular y una cadenita a dos chicas y luego golpeó a una policía), el 8 de noviembre pasado se dispuso que Tejada sea analizada por una junta médica interdisciplinaria y luego se determinó que era inimputable, ya que en teoría no comprendía lo que hacía y por los trastornos de consumo de drogas. En el marco de esa causa, por orden judicial se dispuso que fuera trasladada al Hospital de Albardón para que iniciara un tratamiento. En ese lugar estuvo internada hasta el 30 de diciembre, día en el que por voluntad propia decidió externarse, siendo retirada por una persona que le daba cobijo. No obstante, el informe del nosocomio dice que ya estaba estabilizada y lista para de recibir el alta.

Cuatro días después, el 4 de enero, ocurrió el crimen de Bubica en el departamento donde vivía, en Saturnino Sarasa entre Abraham Tapia y Lavalle, Capital. La acusación indica que la víctima había contratado los servicios sexuales de Tejada. Supuestamente ese día estuvieron juntos desde la tarde y por la noche, cerca de las 21.30, se inició una pelea por el dinero que la prostituta pretendía cobrarle al anciano. El cadáver de Bubica fue encontrado esa noche con unos 100 cortes y un cuchillazo profundo en el muslo izquierdo que le afectó la femoral y lo mató. La hipótesis es que luego del crimen Tejada tomó un colectivo (tenía sangre y al chofer le dijo que era por menstruar) hacia el centro, que esa noche deambuló y que en algún momento fue a la Plaza Di Stéfano, detrás de la Terminal de Ómnibus, donde a la siesta siguiente la atraparon. Los resultados de los análisis toxicológicos y de alcoholemia todavía no están.