Los $25.000 que había ahorrado para aprovechar una beca de perfeccionamiento en Buenos Aires, dos netbooks, joyas y un celular recién comprado. Todo eso perdió la técnica en laboratorio de patología Karina Gutiérrez entre las 18.15 y las 21.45 del viernes, cuando ni ella, ni su pareja ni su papá, estaban en su casa de Sarmiento entre Brasil y Belgrano, en Capital.

La mujer explicó que fue el segundo robo que sufre en los últimos años. Pero en esta ocasión se quedó con bastantes dudas, pues los ladrones repitieron el modus operandi de haber ingresado a su propiedad a través de una casa contigua, que está abandonada. Aunque lo llamativo fue que, una vez en el fondo, hicieron un agujero en la tela mosquitera de una ventana de la cocina, metieron por allí un improvisado gancho y atrajeron hacia ellos sólo el juego de llaves, de entre tres posibles, para abrir la puerta de chapa y madera del fondo.

Lo que siguió tampoco dejó de ser curioso: sólo revisaron el dormitorio de su papá y el suyo, y dejaron en la casa otros objetos de valor.

‘Es horrible los nervios y la sensación que te queda. Es muy raro que descolgaran un juego de llaves y no las otras y que revisaran solo los dormitorios, es como si lo hubieran sabido. No sé qué pensar, voy a tener que mejorar la seguridad aunque ya te cambia todo, encima ahora está eso de que se meten aunque esté uno en la casa y ya no sabés qué hacer’, dijo Gutiérrez.