‘Su vida era tomar todo el día. Si les dabas pan, no le gustaba; pero si les daba vino, era feliz’, decía lamentándose Antonia. Es que el alcoholismo hacía estragos en su hermano Orlando y sabía que tarde o temprano iba a terminar mal. Y eso sucedió ayer a la tarde cuando el hombre se puso a beber otra vez con uno de sus hermanos al costado de un canal Caucete y, aparentemente, sin querer cayó al agua. No tuvo salvación. A los 500 metros, un sobrino suyo lo sacó del cauce, pero ya estaba muerto.

‘El Negro’, como lo apodaban a Orlando Rubén Olmos, se ahogó muy cerca de su casa en un caudaloso canal en inmediaciones de las calles Alem y Lavalle, en el distrito Las Talas, próximo al cementerio de Caucete. Fue un terrible final para este changarín de 53 años que fue obrero rural, que tuvo tres hijos con su primera mujer, que enviudó y que luego formó pareja para tener otros tres hijos, pero que cayó en desgracia por el vicio del alcohol. ‘Si no tomaba, no era él. No comía por tomar. Y me cansé de aconsejarlo, pero era como un niño que no entendía’, agregó Antonia Olmos.

Ayer en la siesta vieron a Orlando y a su hermano Walter, también alcohólico, al costado del canal. Otro hermano pasó por ahí y éstos hicieron que les pagara un vino. Después se quedaron los dos solos y más tarde se produjo la tragedia, a eso de las 18.

Los policías de la Seccional 9na sospechan que, producto del estado de embriaguez, Orlando Olmos perdió el equilibrio y se precipitó al canal. Una vecina vio su cuerpo flotando en el agua y avisó desesperada a Marcelo Olmos, el sobrino de la víctima, quien justo pasaba por la calle en moto. El muchacho se lanzó al agua y rescató a su tío, pero estaba sin vida. El hermano del fallecido estaba tan borracho que ni tomaba conciencia de lo que había pasado.