Un hombre se presentó hace unos días para hablar con el gerente de una lomitería de Núñez.
A la encargada le dijo que su nieto había comido una hamburguesa en ese local y se había clavado un trozo de virulana en el paladar: reclamaba una indemnización para solventar los gastos médicos en los que había incursionado para su nieto.
La encargada llamó al dueño y éste, a la Policía. El dueño estaba alertado del "cuento del tío" porque hacía poco habían escrachado a esta misma persona en un grupo de gastronómicos.
El "estafador de la virulana" se llama Alejandro Daniel Comesaña y con el mismo ardid en 2018 había actuado en Entre Ríos y Santa Fe. Y hace pocos días, también lo vieron en Unicenter.


