Había cierto parecido -eso dicen los pesquisas- entre la foto del DNI de Facundo Riveros con la del chofer desocupado Alfredo Rogelio Sosa (44). Y esa “semejanza” más un recibo de sueldo presentado por Sosa, resultó exitosa en un comercio de Albardón, donde accedieron a entregarle un acondicionador de aire de pared y dos teléfonos celulares. Pero la mentira no tardaría en ser descubierta, porque el dueño del DNI fue hasta Albardón cuando le pidieron confirmar sus datos y allí negó que hubiera sido él quien sacó ese crédito por $1.245.499, porque había extraviado su documento como un año atrás. Y cuando ese hombre denunció (también lo hizo el comerciante), pronto descubrieron quién era el embaucador, Sosa, porque en el local había dejado su número telefónico y porque en uno de los dos comercios del microcentro capitalino donde intentó, sin éxito, hacer lo mismo, le habían sacado una foto.


