La pica saltaba siempre. ‘Buchón’, ‘botón’, ‘policía’ eran las frecuentes apelaciones del ‘Niki’ Omar Gerardo Muñoz (28) contra su amigo Maximiliano Darío ‘Peto’ Quiroga (23), cuando se juntaban desde que empezó a salir de prisión tras 6 años de encierro. Quiroga argumentaba que no había sido él sino su madre la que lo había delatado en ese asalto en una estación de servicio en el que habían sido cómplices (Quiroga zafó por ser menor). Pero el ‘Niki’ nunca creyó esa explicación, aunque cada vez que lo increpaba le decía enseguida que todo era broma. La madrugada del 16 de agosto del año pasado, los amigos volvieron a compartir copas en la casa de un cuñado de Quiroga, en Chimbas. Y de nuevo Muñoz volvió a tratar de ‘buchón’ a su antiguo cómplice, aunque otra vez pareció relajar la situación diciéndole que lo decía en chiste. Pero cuando quedaron a solas en el comedor, sacó un arma calibre 22 y, desde atrás, le dio un tiro a quemarropa en la zona frontal derecha. Quiroga estaba sentado y nunca sospechó de ese artero ataque. ‘Me muero’, alcanzó a decirle a su cuñado Carlos Balmaceda, que había ido hasta su dormitorio para escucharle decir a su pareja que echara a las visitas, porque él tenía que trabajar y porque los niños no podían dormir.

Eran casi las 4 de la mañana cuando la pareja sacó a Quiroga hasta la vereda mientras pedían ayuda. Muñoz permaneció unos instantes y luego desapareció. Lo atrapó la Policía en la casa de su pareja en Capital y no tardó en ensayar una explicación que hizo agua por todos lados: dijo que por beber y drogarse no recordaba lo que había pasado. A su mujer también le mintió: le dijo: ‘el ‘Peto’ se pegó un tiro’. Pero todo lo complicó.

Por eso ayer confesó la autoría de ese crimen a traición y ante el juez Juan Carlos Peluc Noguera (Sala II, Cámara Penal), ratificó el acuerdo de juicio abreviado con la fiscal Alicia Esquivel Puiggrós a través de su defensora Claudia Flores. Acepta el único castigo posible para el grave delito que le imputan: perpetua.