Era el sobrino preferido y así era tratado cuando llegaba a la casa. Lo que no imaginaban sus tíos era que ese joven alegre tenía una aberrante cara oculta, pues no dudó en comenzar a abusar de su prima más pequeña, de 11 años. Y con una gran dosis de audacia, porque acometía en situaciones complejas, por ejemplo, cuando la manoseaba por debajo de la mesa mientras cenaban. No desistió de sus designios sexuales hasta que pudo violarla. Y tan perversa resultaron sus maniobras, que para no ser delatado y previendo un posible revés en sus planes, obligaba a la niña a enviarle mensajes para simular que ella lo buscaba y él resistía esos contactos. O le pedía fotos de ella desnuda y tocándose para reforzar su mentira.

Pero su programa de acción quedó seriamente en jaque, porque cuando una hermana mayor de esa nena sospechó, se lo contó a su madre y entonces la verdad salió a luz. Y tras la denuncia, el pasado 11 de marzo, la revelación resultó mucho más cruda y perjudicial de lo que se creía, pues las psicólogas advirtieron un grave daño en la salud mental de la víctima, porque la menor relató que cada vez que su primo la violaba, ella veía una mujer vestida de negro, sin rostro. Y quedaba muy atormentada por esas "apariciones".

Su primo, que hoy tiene 25 años (G.A.C. no se lo identifica para preservar a la menor), fue detenido un día después de que la madre de la niña lo denunciara. Y ante la contundencia de la prueba que se recabó, terminó por admitir los delitos que había cometido contra su pequeña prima, desde que la niña tuvo 11 años y hasta dos meses después de que cumpliera 13, informaron fuentes judiciales.

Ayer, ratificó ante los jueces Gema Guerrero, Celia Maldonado y Federico Rodríguez el juicio abreviado logrado con el fiscal Duilio Ejarque (y sus ayudantes Benjamín Spatzer y Daniela Pringles) a través de su defensora María Noriega. Las abogadas de la familia de la víctima, María Laura Altamira y María Laura Nuñez, no se opusieron. Y al final los jueces condenaron a 11 años a ese sujeto por abuso sexual con acceso carnal reiterado agravado por el grave daño en la salud mental de la víctima, y corrupción de menores.