La captura del ‘Cabrita’ Oscar David Flores (19) se concretó alrededor de las 4,30 de la madrugada de ayer en el barrio Nuevo Cuyo, en Rivadavia, dijeron fuentes policiales. Y entre los pesquisas que investigan el crimen de Marcos Arancibia (24) ocurrido el 24 de enero pasado en el barrio Luz y Fuerza I, en Chimbas, empezó a quedar la sensación de caso cerrado. Es que el ‘Cabrita’ había sido señalado como cómplice por un menor de 17 años, que el jueves confesó haber matado de un tiro a Marcos cuando intentó evitar que siguieran golpeando a su novia para robarle. La pareja iba a trabajar.

Ambos sospechosos fueron apresados por policías de Homicidios al mando del subcomisario Adolfo Aciar, los mismos que ayer se sumaron a los Bomberos para rastrillar un tramo del canal Benavídez en busca del arma homicida, una pistola calibre 7,65.

Los policías hurgaron la basura entre Tucumán y la Ruta Nacional 40, en Concepción, Capital. Y si bien no encontraron lo que buscaban, se toparon con más de una cosa curiosa: como lectoras de discos, cuchillos herrumbrados y hasta una horquilla de moto.

En la búsqueda de pruebas para terminar de cerrar el círculo, tampoco encuentran aún la moto en la que se movilizaban los ladrones, cuando sorprendieron a la pareja a metros de la casa de ella. Ambos iban hacia la parada del micro.

La decisión de cortar el agua para hacer el rastrillaje (buscaron entre las 10,30 y las 14) la tomó el juez del caso Guillermo Adárvez, quien ahora deberá resolver si procesa o no por homicidio a los principales implicados. También debe definir la situación de otros cuatro sujetos que están presos por la misma causa.

Los defensores sostienen que, al existir un ‘homicida confeso’, el magistrado debería liberar a los otros cuatro porque ‘no tienen nada que ver’.

Pero como todos fueron detenidos porque se sospechaba que habían participado en un crimen, se supone que deberían ser indagados por ese delito. Y que recién luego de defenderse con su versión de los hechos y, al no haber pruebas, serían puestos en libertad, dijeron fuentes judiciales.

La detención del menor que confesó el homicidio fue la consecuencia directa de varios allanamientos en barrios conflictivos, en dos de los cuales incluso hallaron drogas.

En la Policía aseguran que esa ‘presión’ en el ambiente delictivo permitió que se filtrara el dato de los verdaderos autores ya que, hasta ahora, nadie reconoció en fotos a ningún sospechoso.