Los jueces tiraron por tierra todos los indicios que llevaron al fiscal a acusar a la joven y criticaron duramente la investigación que deja abierto el interrogante de quién mató a Solange.
Solange Grabenheimer y Lucila Frend vivían juntas en un departamento en Güemes al 2200 en el partido de Vicente López, pero tenían problemas de convivencia. El 10 de enero de 2007 Lucila salió rumbo a su trabajo a las 7.30. Su amiga tenía que levantarse a las 10.30 para ir a trabajar, pero nunca fue, ni tampoco llegó al cumpleaños que tenía a la noche. Horas más tarde, Solange fue encontrada muerta de una puñalada y marcas de ahorcamiento.
El fiscal Alejandro Guevara apuntó desde principio a Lucila Frend. Y planteó el posible móvil del despecho por un problema anterior con su novio o por su supuesta homosexualidad. Con duros argumentos, los jueces Lino Mirabelli, Oscar Zapata y Hernán San Martín fueron derrumbando las pruebas del fiscal. Afirmaron que el crimen ocurrió después de las 8, cuando Lucila estaba en su trabajo, y no entre la 1 y las 7 como decía el fiscal. También señalaron que hallaron un pelo, que es de otra persona. Que no se encontró el arma homicida. Y desacreditaron la teoría de que Frend quiso encubrir el hecho o desviar la investigación.
El fallo desató la alegría y el alivio de Frend que dijo "siempre dije que era inocente. De Sol tengo el mejor de los recuerdos, era una persona muy dulce y no merecía morir". La querella y la fiscalía habían pedido perpetua para ella. Por eso Patricia Lambot, mamá de Solange, llamó "cobardes" a los jueces y aseguró furiosa "espero que esta chica no vuelva a matar a nadie más".

