“Narcisista maligno, con tendencias antisociales y presencia de rasgos de crueldad. Comportamiento altamente sádico, con rasgos paranoicos y tendencia a la ofensa”. Y también: “Insensible afectivamente, impulsivo, violento, incapaz de aceptar la responsabilidad propia y de planificar un futuro”. Todos esos rasgos de personalidad detectaron la psicóloga Sandra Alvarez y el psiquiatra Héctor Del Giúdice cuando entrevistaron Víctor Ariel “Chino” Díaz (34), además de caracterizarlo como alguien que se siente superior a los demás, que buscó manipular, mostrarse como víctima y fingir una locura que no tiene.
Esos informes fueron parte de las pruebas que el juez de Instrucción, Maximiliano Blejman (secretaría de Martín Heredia Zaldo) consideró claves para afirmar que Díaz asestó tres cuchillazos y degolló a otro hincha del club San Martín, Andrés Marcelo “Catita” Moreno (43), el 19 de abril pasado en su casa de Catamarca al 1044, Norte, en Concepción, Capital. Luego de matarlo, Díaz cargó el cuerpo hasta un contenedor de basura y le prendió fuego.
“La depredación humana en él era natural, no como medio de defensa, sino como medio de vida, la cancha y la violencia que todo ello rodea y sus antecedentes (…)”, dijo el juez en su fallo, en el que lo procesa con prisión preventiva por homicidio simple.
Y en el que libera a Sergio Alberto Caballero (27) y a José Emiliano Segovia (29) por considerarlos encubridores y no partícipes del homicidio. Caballero llegó luego del crimen y ayudó a limpiar la sangre y tirar el cadáver a una carpintería contigua. Y Segovia vio todo, limpió e incluso compró la nafta con la que Díaz quemó el cuerpo. No trató de intervenir, dijo, por el miedo que le tiene.
Segovia fue clave, pues relató que aquel domingo Díaz le confesó sus intenciones de “romperle la cabeza al Cata” a causa de un problema que había tenido con un primo de la víctima. Dijo que Moreno pasaba, Díaz lo hizo entrar cuando en la casa bebían y se drogaban. Y que de los cinco personas que había tres se fueron cuando Díaz comenzó a golpear Moreno. Y que lo acuchilló a pesar de sus pedidos y los de la víctima quien, en vano, suplicó. “Pará, Víctor, qué haces, tengo familia”, dijo Moreno cuando empezó a recibir cuchillazos, pero Díaz siguió atacándolo enceguecido hasta degollarlo.

