La pena máxima impuesta a 7 sujetos por su ‘coautoría funcional’ en un delito, el crimen de Uma Calvo Carrizo, la beba de 3 meses muerta a causa de un balazo el 5 de enero de 2014, fue el antecendente jurídico al que apeló el fiscal coordinador de la UFI de Delitos Especiales, Iván Grassi, para atribuirles ayer a dos delincuentes la ‘coautoría’ en el homicidio del remisero Víctor Hugo Salas (48), muerto de un tiro en el rostro en la puerta de su casa de calle Las Heras en Villa del Carril, Capital, el 13 de diciembre pasado alrededor de las 20,30. Como Rodrigo Nahuel Pereira Zapata (alias ‘Rochito’) y Andrés Gabriel Mercado estuvieron de acuerdo con la calificación del delito (ambos dispararon armas nunca secuestradas), a través de su abogado Nicolás Gómez Camozzi, acordaron un juicio abreviado con el fiscal y la ayudante fiscal Victoria Ruiz, en el que aceptaron 14 años por homicidio simple agravado por el uso de un arma de fuego. Un tercer cómplice, Franco Iván ‘Lobito’ Sosa, aceptó 4 años por encubrimiento agravado, pues llevó en su auto a sus cómplices hasta Villa del Carril para que se enfrentaran por segunda vez con otro grupo rival con el que ya se habían cruzado en la Plaza 25 de Mayo.
Pereira tenía una condena previa en suspenso de 3 meses y por eso, al final, los jueces Verónica Chicón, Alberto Caballero y Juan Gabriel Meglioli, lo castigaron a una pena única de 14 años y 3 meses. Mercado tenía otra condena unificada de 3 años y 6 meses por otros dos delitos, pero ya la había cumplido y fue declarado reincidente.
Pereira y Mercado le dispararon a Salas cuando salió a insultarlos y a decirles que no dispararan por el peligro para otras personas, como los niños del barrio.

