Alicia Mandreani (33) y su hija de 9 años fueron baleadas ayer por la mañana y terminaron hospitalizadas, ambas fuera de peligro. Esas son las certezas, después todo es incertidumbre. Es que, el dónde, el quién y el por qué les dispararon es aún una incógnita. “Ella nos mintió dos veces y no sabemos si volvió a hacerlo. Encima, hay respuestas que no quiere dar. Sólo las pericias ayudarán a esclarecer lo que pasó”, dijo el comisario marplatense Salvador Palmiero.

 

La única certeza de los investigadores es que la agresión está directamente vinculada a un exagente de la Bonaerense que se fugó en julio de un penal de Viedma. Ese hombre es el novio de la mujer atacada y permanece prófugo.

 

Así, los investigadores manejan dos hipótesis. Una de ellas apunta a un ajuste de cuentas y tiene como protagonista principal la pareja de la mujer baleada. También evalúan la chance de que el prófugo las haya baleado en el marco de un caso de violencia de género y que “Mandreani no quiera decir nada por miedo”, esgrimieron.

 

“La nena tenía un orificio de entrada y de salida en una de sus piernas y está fuera de peligro, en una sala común. En tanto que la madre tenía dos impactos, en rodilla y tobillo, y fue derivada al Hospital Interzonal”, confirmaron desde ese centro médico. Allí llegaron luego de pedirle a una vecina amiga que las ayude.

 

En un principio, Mandreani le dijo a la Policía que cerca de las 7.30 iba caminando con su hija, de nombre Corina, rumbo a la playa y cuando llegaron al cruce de la avenida Camet y Beltrán, en la costanera de Mar del Plata, desde un auto salieron varios disparos que las hirieron. Decía que los tiros provenían de un coche a alta velocidad. Pero no supo dar más precisiones por lo que se instruyó a la Policía para que fuera al lugar en busca de casquillos y se pidió que se revisen las cámaras de seguridad de la zona. Así descubrieron que la mujer mentía. No había existido tal agresión, al menos no allí.

 

Cuando enfrentaron a la mujer con los hechos, Mandreani reconvirtió su historia. “Dijo que estaban en su casa cuando llegó una camioneta, de la que no recordaba marca ni color, las subieron y las tuvieron dando vueltas. Luego, las balearon y las dejaron en la vivienda de la amiga que las llevó al hospital”, relataron a Clarín las fuentes.

 

Como la mujer ya les había mentido, los agentes se comunicaron con sus pares de Viedma, de donde es oriunda Mandreani, quien actualmente residía en una casa alquilada en Mar del Plata. Desde Río Negro les avisaron que la herida era la novia de un expolicía que se había fugado en julio de la Unidad Penal N°1 de Viedma. Se trata de Ricardo Iván Becerra, alias “El Chanchi”, involucrado en una causa donde se investiga el incendio intencional del edifico del Poder Judicial de rionegrino.

 

Ante esto, Mandreani dio una tercera versión ante el fiscal Castro. Dijo que esta madrugada, mientras dormía en la vivienda que alquilaba escuchó ruidos y que luego ingresaron a su casa tres hombres armados y les dispararon, señalaron las fuentes. Pero no quiso ampliar más su versión.

 

Ante las nuevas derivaciones, el fiscal imputó a la Mandreani por "falso testimonio" y ordenó el allanamiento de la vivienda donde, aparentemente, se produjeron los disparos. Pero los investigadores destacan que el novio de la mujer baleada no se fugó solo de la cárcel de Viedma y que uno de los otros tres internos que se escaparon cayó días atrás mientras manejaba desde Miramar hacia Mar del Plata. Es por eso que creen que Becerra está escondido en Mar del Plata y que la vacaciones de Mandreani y su nena están vinculadas a una visita al novio de la mujer.

 

Fuente: Clarín