Un intenso rastrillaje y al menos 500 entrevistas con albardoneros cuajaron ayer en dos sospechosos detenidos por un hecho aberrante: el crimen de un desocupado de 61 años que el sábado pasado fue encontrado golpeado y muerto de una puñalada en el hígado. La víctima, Miguel "Soro" Ramírez, estaba en el piso de su propio rancho con un ropero que le arrojaron encima pero que no lo aplastó porque se frenó en la cama del fallecido. Antes de huir, al menos un delincuente quemó papeles en el dorso del ropero con intenciones de quemar todo, pero no lo consiguió.
De los sospechosos en cuestión sólo se supo que tienen 28 y 25 años, que son de Albardón y que están bajo sospecha por el supuesto trato íntimo que pudieron tener con la víctima, un desocupado que vivía de changas y la ayuda de su familia, y habitaba solo en el 147 de Nacional, unos 100 metros al Oeste de La Laja, en Villa San Martín, Albardón.
"Al parecer no hubo robo y la hipótesis que se trata de desentrañar es si el móvil responde o no a un hecho pasional, parece que todo podría pasar por ese punto", dijo ayer un pesquisa ligado a la investigación.
Ramírez fue encontrado por los mismos policías de la comisaría luego de que una vecina suya los hiciera parar cuando pasaban por la calle, el sábado alrededor de las 12,40. Luego, los estudios forenses sobre el cadáver realizados por el médico Alejandro Yesurón, determinaron que el hombre había sido golpeado y que un cuchillazo en el hígado puso fin a sus días, dijeron fuentes policiales.
El forense también habría concluido que Ramírez pudo morir en las primeras dos horas de la madrugada del sábado. Y ese dato fue clave para que los policías al mando del comisario inspector Eduardo Albarracín orientaran su investigación hacia las últimas personas que pudieron estar con la víctima.
Así se supo que lo habían visto en la calle alrededor de las 20 del viernes. Y anoche una de las teorías es que uno o ambos sospechosos pudieron haber estado reunidos con Ramírez en la noche del viernes y las primeras horas del sábado.
Las pruebas dirán si los policías dieron en el blanco o se equivocaron de sospechosos.

