La desgracia quiso que en el lapso de una hora se produjeran dos incendios en casas de familia, en Rivadavia. Una nena que manipulaba un encendedor desató, sin querer, un siniestro que terminó por destruir una habitación de su casa en un lote hogar de La Bebida. Minutos después el drama se trasladó a un domicilio de Villa Rodríguez Pinto, donde a raíz de un cortocircuito se quemó un dormitorio y hubo daños en parte de un kiosco.
Minutos antes de las 13, los policías del Departamento de Bomberos tuvieron que salir de urgencia para asistir a una familia de la manzana L del Lote Hogar 2541, en La Bebida. La versión recogidas por los uniformados indica que una nena de 4 años, hija de la dueña de casa, andaba jugando con un encendedor en un dormitorio y prendió fuego un colchón. Vanesa Navarro, la mamá, logró sacar a la nena pero no pudo frenar las llamas, que consumieron dos camas, ropa y la puerta de esa habitación. Con ayuda de los vecinos, y después de los bomberos, sofocaron el siniestro antes que se extendiera al resto de la casa.
Cuando los bomberos regresaban pasadas las 13.30 por Av Ignacio De la Roza, tuvieron que hacer una parada obligada en la Villa Rodríguez Pinto. Sucede que en una casa de Pueyrredón al 118, casi Centenario, se estaba produciendo otro incendio. Ahí vive Carlos Zárate y su familia. Fuentes policiales señalaron que el siniestro se originó por un cortocircuito en un cable aéreo. Se prendió fuego un dormitorio, en cuyo interior se quemaron una cama matrimonial, dos mesas de luz, un placard, un modular, un aire acondicionado, una reposera y otros efectos como un horno pizzero, ya que ese lugar también funcionaba de depósito. La dotación al mando del oficial Renzo Mena apagó las llamas a tiempo; aún así también hubo daños en un pasillo de la casa y en el kiosco (ubicado en la parte de adelante) de la familia, producto del humo y el calor. La dueña de casa sufrió una crisis de nervios, dijeron las fuentes.

