Una vez más, La Bebida es noticia por hechos de inseguridad. En los últimos días se registraron violentos episodios que dejaron con un gran temor a una familia del Lote Hogar 30 que aún no consigue respuestas de la policía ni de la Justicia.

El conflicto entre la familia acusada, de apellido Quiroga, con los damnificados Melisa Tejada y Alberto Pérez, comenzó hace unos tres meses. Según relataron, uno de los integrantes del primer grupo robó un cartel del kiosco que es propiedad de la pareja mencionada en segundo término. Como las personas que sufrieron el robo realizaron la denuncia correspondiente, los presuntos culpables quedaron enojados y a la espera de una venganza.

Esa venganza se concretó el pasado viernes, cuando los Quiroga (domiciliados en el Barrio Penitentes) entraron por la fuerza a la casa en la que viven Tejada, Pérez y dos menores de edad. Con armas, destrozaron puertas, ventanas y atacaron a los dueños de la vivienda, a tal punto que a Tejada la golpearon salvajemente sin importar que se encuentre embarazada de tres meses. La mujer recibió golpes en un ojo y en el pecho, por lo que tuvo que ser atendida en el Hospital Rawson.


Luego, los agresores huyeron con 50 mil pesos en efectivo y un celular sin estrenar. Los damnificados alertaron a la policía pero, según dijeron, arribaron al lugar una hora después y no quisieron aprehender a los responsables del violento hecho porque no tenían móviles ni efectivos disponibles.

La familia que fue víctima del ataque solicitó custodia en la policía y en la Justicia, pero no obtuvo respuestas favorables y actualmente vive con miedo porque no sabe en que momento pueden regresar los atacantes, debido a que reciben constantes amenazas de muerte y también de que van a incendiar su casa.

"No podemos ni abrir el kiosco que tenemos, vivimos con mucho temor y estamos a la espera de que nos hagan daño. No puede ser que no tengamos custodia y que esos delincuentes anden como si nada por la calle", dijo Alberto Pérez, quien agregó que ambas familias involucradas viven a muy pocos metros de distancia en la compleja localidad de Rivadavia.



La denuncia realizada