Fueron un par de horas de andar con el corazón en la boca, pero al final no fue más que un susto. Es que todo un barrio en Caucete, el Ruta 20, se vio convulsionado ayer por un chico, Alejo Castro (8) que vieron en un parral y no aparecer más. Luego de una angustiante búsqueda, resultó que se había quedado dormido en el mismo parral, al parecer, por miedo a recibir un castigo, dijo su familia.
