El ‘Chino’ Víctor Ariel Díaz (36) parecía otro. Arribó a la Sala I de la Cámara Penal de traje, camisa a cuadros, zapatos lustrados y un vocabulario acorde con sus trabajos como empleado público (8 años en el Ministerio de Educación, entre otros), empresas constructoras y los estudios universitarios que dijo haber cursado (tercer año en Ciencias Políticas, primero en Administración de Empresas), pareció querer despegarse de la imagen de asesino despiadado que surge del expediente, ese que no dio marcha atrás cuando su víctima Marcelo Andrés “Catita” Moreno (43 años, padre de siete chicos) le suplicaba: ‘Pará Chino, qué hacés, tengo familia’). Aquella vez, el 19 de abril de 2015 en la casa de Díaz, en Catamarca al 1044 Norte, en Concepción, una reunión con drogas y alcohol caldeó los ánimos del ‘Chino’, barra del club San Martín, contra otro hincha de esa parcialidad, el ‘Catita’.

Luego de llamarlo y hacerlo entrar, le asestó tres puntazos, lo degolló y con la complicidad de otros dos encubridores tiró el cuerpo a una carpintería contigua, limpió la sangre y pintó con cal las paredes para eliminar huellas. Por la noche, cargó el cuerpo hasta un contenedor cerca de su casa y le prendió fuego.
‘Soy primario’, le dijo ayer al juez Juan Carlos Caballero Vidal (Sala I, Cámara Penal), cuando enumeraba sus datos personales y admitía un punto clave: su autoría en ese crimen, considerado homicidio simple. También ratificó el acuerdo al que arribó con el fiscal Gustavo Manini, para recibir 12 años y 4 meses de cárcel, tal como anticipó este diario.

Y pidió que se permita continuar con el tratamiento para su adicción a la cocaína (dijo que se lo suspendieron en noviembre pasado), porque cuando consume ‘se me altera el sistema nervioso central y pierdo el conocimiento’.

El juicio abreviado de Díaz fue posible porque a sus encubridores José Emiliano Segovia (32) y Sergio Alberto Caballero (29) les suspendieron 2 años el juicio (probation). A Segovia le aceptaron el pago simbólico de $2.500 por el daño causado y tendrá 8 meses de tareas comunitarias en una iglesia de Oberá, Misiones. Caballero pagará $500 y trabajará en el municipio de Rawson.