El joven abogado Alejandro Miquelarena declaró ayer ante el juez federal Leopoldo Rago Gallo, y negó haber realizado tráfico de influencias con una detenida por narcotráfico. También rechazó haber encubierto a la pareja de esa mujer cuando el sujeto estaba prófugo, dijeron fuentes judiciales.

‘Dio todas las explicaciones del caso y ahora somos optimistas en cuanto a obtener un resultado favorable en su situación procesal. En nuestra opinión, los actos que le imputan no constituyen ningún delito’, dijo escuetamente su defensor Miguel Dávila Safe.

Miquelarena había sido detenido el martes en la noche por orden del magistrado, quien consideró sospechoso el proceder del letrado a raíz de unas escuchas telefónicas que ordenó en noviembre pasado, cuando la Policía Federal desbarató una banda de narcotraficantes.

Según las fuentes, en las escuchas Miquelarena habla de que dejará su puesto en la Fiscalía Federal de primera instancia (no trabaja allí desde el 1 de marzo pasado) y le promete a la mujer agilizarle una prisión domiciliaria haciendo valer sus contactos en la Fiscalía. La sospecha es que también se juntó con la pareja de la mujer cuando el sujeto estaba prófugo y él era auxiliar en la Fiscalía. Según voceros judiciales, sobre ambos puntos Miquelarena dio una explicación: admitió contactos con la mujer pero como parte de su trabajo, ya que desde la Procuraduría General de la Nación habían habilitado una línea telefónica para que los presos federales consulten sobre sus causas en el ministerio público, es decir tanto en la Fiscalía como en la defensoría oficial.

Y aunque reconoció que en esas charlas se habló de algún eventual contacto con la pareja de esa mujer (luego detenido), negó haberse reunido con él y, sobre todo, haber hablado del pago de algún dinero, precisaron los voceros. Pese a su versión sigue preso, aunque ayer su defensor pidió que se le conceda la excarcelación.