No se sabe cuándo, pero el supuesto asesino de Darío Angel Torres Mereles y sus cómplices tendrán que ser liberados. Al ser menores de 16 años “son absolutamente inimputables”, afirmó la jueza de Menores, María Julia Camus, quien aseguró que no puede tenerlos presos por mucho tiempo. Por el momento los adolescentes permanecen alojados en una comisaría de Capital hasta que se les practiquen una serie de estudios para conocer la situación personal de cada uno de ellos. A todo eso, el hermano de la víctima y testigo del crimen habló en una radio y prometió vengarse: “Cuando pille al asesino le voy a hacer lo que le hizo a él (por Darío)”.
Los únicos detenidos por el asesinato del jovencito de 15 años son otros dos adolescentes de la misma edad y un tercero, de 14. Según la Policía, entre ellos está ese excompañero de secundaria de Darío, quien supuestamente empuñó un cuchillo tipo carnicero y le dio cuatro puntazos en medio del tumulto que se armó a la salida de una fiesta clandestina en una casa de calle Gendarme Argentino en Villa San Rubén, Rivadavia, el domingo a la madrugada. El motivo fue una antigua pelea. De hecho, el principal sospechoso se lo comentó a los policías que lo apresaron: “Me había patoteado con otros hace como un año, por eso cuando lo ví me volví loco”, se justificó, según fuentes del caso.
La jueza de Menores María Julia Camus fue tajante con respecto a los involucrados. “Ellos no pueden estar detenidos porque son absolutamente inimputables para ley”, expresó la magistrado. El Régimen Penal de Minoridad, fijado en la Ley 22.278, expresa claramente que el menor que no haya cumplido 16 años no es punible. A lo sumo pueden ordenar medidas tutelares para contenerlos o internarlos si sufren de adicciones. El problema es que el hermano de Darío, que vio el crimen y también fue acuchillado, quiere venganza.

