Los tres primeros quedaron libres porque no existía nada concreto contra ellos. Y los otros dos, los principales sospechosos, ayer obtuvieron la libertad por falta de pruebas. El resultado: el caso por el asesinato de Elsa Rosalinda Díaz (57), la mediagüina que apareció semidesnuda y estrangulada el 9 de marzo último en un baldío de Santa Lucía, se quedó sin detenidos y continúa el desconcierto acerca de quiénes y en qué lugar la asesinaron.
El tiempo transcurrido obligó al juez Maximiliano Blejman, del Cuarto Juzgado de Instrucción, a dictar la falta de mérito para los 5 imputados en la causa, aunque los seguirá investigando. Estos son Aldo Zalazar (58), el exconcubino de Díaz, y Carlos Torres (47) y su hijo Alejandro (27), vecinos de la fallecida, todos ellos excarcelados a fines de marzo. Ayer también salieron con libertad provisoria Carlos Marcelo Flores (50) y Raúl Fabián Brizuela (39), por pedido de su defensor el abogado Alejandro Martín García, ambos sindicados por testigos como supuestos regenteados de una zona de la Terminal de Ómnibus de la Capital.
Zalazar y los Torres quedaron vinculado a raíz de que tenían disputas con Elsa Díaz. Sin embargo, en la investigación no encontraron pruebas que los comprometieran o testigos que hayan visto a algunos de ellos con la víctima el viernes 8 de marzo, día del asesinato. Distinta era la situación de Flores y Brizuela, quienes frecuentaban la terminal.
La investigación del juez Blejman estableció que esa mañana Díaz se vino de Sarmiento a Capital y al mediodía anduvo por la terminal para sacar boletos para viajar con su hija discapacitada a Chubut. Luego fue al Hospital Rawson y regresó a la terminal, donde compró un sandwich y 3 películas. En ese interín habló vía celular con una hija. A las 14.10 finalmente retiró los pasajes. Y a las 14.15, una cámara de seguridad la registró caminando por la plataforma, pero después se perdió de vista. De ahí, nadie sabe con certeza qué pasó.
Una testigo clave en la causa fue una prostituta que declaró que cruzó unas palabras con Díaz y que luego apareció Brizuela para preguntar sobre ella. Según la versión, ese sujeto habló por celular con Carlos Flores, de ahí se fue a dialogar con Díaz y se la llevó en una moto. Otra persona también declaró que vio entrar y salir un Renault 12 gris de ese baldío de Santa Lucía donde después hallaron el cadáver de Díaz. Coincidentemente, Flores tiene un auto así. Esos dos testimonios complicaban a Brizuela y Flores.
Lo cierto es que no pudieron sostener esas sospechas con otros testigos y con los registros de llamadas, aunque faltan otras pericias. En el auto de Flores hallaron 8 cabellos, pero aún no se tienen los resultados de las pruebas de ADN. Por otra parte se determinó que hubo 3 llamadas y un mensaje del celular de Díaz tras el crimen, pero no se localizó la procedencia.

