En los dos colectivos Mercedes Benz con familiares, cuerpo técnico, dirigentes y jugadores del Club Atlético Sarmiento, era una fiesta: gritos, cánticos, chistes y sonrisas envolvían el ambiente de los poco más de 70 pasajeros que volvían a Media Agua y festejaban el 2 a 2 con los iglesianos del Club Sportivo Colola en la primera final del Torneo de Campeones departamental. Ariel Fuertes (25), mediocampista y peluquero, estaba sentado con otros compañeros al final del micro de los jugadores. De repente, el aviso que les dio otro amigo que caminó por el pasillo, les puso los pelos de punta: "El colectivo se quedó sin frenos", fue el alerta. Segundos después, el micro en el que iba Fuertes se fue contra el de los hinchas y lo chocó de atrás (Ver Infografía). Allí comenzó la pesadilla, a las 21.40 del domingo, en una bajada en pleno ascenso de El Colorado, ruta 436, entre el paraje La Invernada y El Refugio, a 37 km. de Villa Iglesia, en medio del campo y las montañas.

Al final de la alocada carrera y del vuelco del colectivo, el desconcierto y la angustia de no saber que pasó, se hicieron presentes entre la densa oscuridad y el frío de la noche. "Pensé que me moría, que no la iba a contar", dijo Fuertes a este diario con mirada perdida, la misma noche del accidente. Dramático, porque los gritos de desesperación, llantos y quejidos de los heridos eran terribles. "Un caos", aseguró el jugador, que tras el accidente se puso a auxiliar a otros y a romper vidrios para rescatar a algunos de los pasajeros que quedaban adentro del ómnibus que seguía en marcha, ruedas arriba.

Otro que hizo lo mismo fue Mauro Fornari, delantero y verdulero. "No sabía que pasaba. Abrí los ojos, no veía nada. Alcancé a tocar a un compañero y lo saqué como pude hasta llegar a la ruta. Todo era un desastre… lo primero que pensé es que no iba a ver más a mi hijo de 5 meses", dijo Fornari, asustado.

Mientras los jugadores luchaban por salir, los pasajeros del otro colectivo atravesaron la ruta para dar una mano. Sin embargo, los futbolistas aseguraron que una camioneta minera no los quiso ayudar después del accidente. Como no se detuvo, la patearon, señalaron. Después un camionero y otros automovilistas se acercaron a ayudar a los heridos.

Al cabo de unos minutos, un desfile de ambulancias y patrulleros arribaron a la escena y llevaron a los más lesionados al hospital de Rodeo, donde explicaron que ingresaron un total de 41 heridos, la mayoría por golpes y heridas menores.

Un par de horas después, el técnico Walter Matus (chofer de ambulancia y padre de 5 hijos), apuntó que todo pasó por una falla del chofer. "El micro iba rápido y para mí que lo quiso frenar con el otro. Yo viajaba en el medio con mi hijo de 17 años y él terminó colgado de un asiento. La verdad la hemos sacado barata y esto no me lo olvido jamás", comentó shockeado Matus, ayer en la madrugada.

Otros, como Ariel Fuertes, agradecían una y otra vez estar "enteros" y optaron por no subirse a un micro que llegó para trasladar a todos los pasajeros: "No me subo más a un colectivo. Realmente volví a vivir. Gracias a Dios y todos los santos estamos todos vivos", relató agradecido el muchacho.

El próximo domingo podrían coronarse campeones en Sarmiento, pero esa ansiada final sería postergada una semana más por los jugadores lesionados en ese dramático vuelco, estimaron ayer fuentes de la organización del torneo.