El joven vive en Entre Ríos y conmovido por la búsqueda de Liz Morkel decidió ofrecerse como voluntario para hallarla. Lo que en ese momento Leandro desconocía es que iba a ser él quien la iba a hallar en el peor estado posible: fallecida a apenas 500 metros de la orilla del río. “Fue muy difícil el final de la criatura”, describió.

 

Leandro estaba con su tío y su primo ayudando en la búsqueda de la niña de 2 años. "Nos juntamos bien temprano para empezar la búsqueda. Nos subimos a la lancha y a 500 metros de la playa, mi primo la divisó y avisó. Vimos cómo estaba la criatura y enseguida apareció Prefectura y se encargó. Es muy difícil el final de la criatura, no esperábamos encontrarla así", contó el joven en TN.

 

Leandro y su familia habían acudido al Camping Municipal Villa Valle María como otras miles de personas en la zona para acudir al Festival Provincial del Sol y del Río. De tal manera, muchos de los visitantes al camping se sorprendieron por la desaparición de Liz en el agua porque en el momento del incidente se encontraba muchísima gente bañándose en el río. "Nadie podía creer que no se la haya visto o no se la haya podido ayudar con tanta gente que había. Uno decía, no se puede haber ahogado la criatura con tanta gente en la playa", relató Leandro.

 

 

La búsqueda de la niña por parte de Policía, bomberos y Prefectura siguió su curso durante todo el domingo, pero una tormenta fuerte (cayeron 100 milímetros en un día) sucedida en el lugar hizo que se suspendieran las tareas hasta el lunes. Por eso, Leandro junto a su familia pidió autorización a las fuerzas de seguridad para ofrecer ayuda en una lancha prestada. "Anoche avisamos en un grupo de whatsapp si nos podían dar una lancha porque Prefectura tenía una sola. Una vez que nos la dieron, le pedí al Municipio que nos diera nafta y pedimos permiso oficialmente para hacer la búsqueda", relató Leandro.

 

"La búsqueda había sido muy fuerte. Se hizo un rastrillaje con bomberos, se buscó en el monte, en el agua… Por un momento llegamos a pensar que la habían raptado. Pero hoy, apenas después de salir encontramos a 500 metros el cuerpito flotando. Fue algo muy triste, muy feo", añadió.

 

El joven que encontró el cuerpo de la niña junto a su primo reconoció sentir empatía con los familiares de Liz y lamentó su dolor: "Yo tengo un nene de cuatro años. Al tener un hijo, no te gustaría estar en el momento que está pasando esa familia. Sufriendo así por una criatura. Es terrible", dijo Leandro.