Ocurrió sobre las 2 del domingo. Hasta ese momento, Daniel Gonzalo Zalazar Quiroga (30 años, experto en artes marciales) conversaba normalmente con Claudia Arias (30) esa joven con la que había tenido una relación poco formal de la que nació Mía, una beba de 10 meses que Zalazar no quería reconocer porque dudaba, al punto de exigir un ADN. Pero la noche del domingo demostró un interés inusitado, porque de no querer conocer a esa beba pasó a decir que llevaría leche y dinero. Pero no hubo tal cosa. La conversación pasó a discusión y de ahí a una loca carnicería. Claudia, su tía Marta Susana Ortíz (45) y su abuela Cecilda Vicenta Díaz de Ortíz (90), sucumbieron a sus cuchillazos. El hijo mayor de la mujer, de 11 años, y la beba en cuestión, también fueron blanco de las descontroladas acometidas. Solo Bautista pudo escapar, de milagro. En pleno crimen, el niño huyó hacia el fondo y se escondió entre árboles, donde Zalazar lo buscó con una linterna. Luego, el chico logró llegar hasta el baúl de un auto y allí pudo ser su fin, porque Zalazar intentó abrir el vehículo, dispuesto a no dejar testigos. Pero el destino, Dios, o ambos, pusieron a salvo a ese niño de 9 años, que cerca de las 8 se abrió paso desde el baúl con las herramientas que había en una caja y llamó a su abuela: “Nona, llamá a cinco ambulancias y policías porque acá están todos muertos. Nona, es en serio, están todos muertos y fue el papá de Mía’, le dijo a la mujer.
Para entonces, Zalazar había ensayado sin éxito su versión de que estaba herido en una mano porque intentaron asaltarlo. Es más, la Policía reconstruyó luego que antes de huir intentó hacer volar todo, porque dejó abiertas las hornallas de la cocina y encendió velas.
Así, Zalazar salía de un relativo anonimato y se instalaba en el centro de un múltiple crimen conmocionante. Zalazar, ese joven oriundo de Santa Cruz que en su época de secundaria lo conocieron como raro, porque se sentaba al fondo, casi no hablaba, ni vestía a la moda, no jugaba al fútbol ni iba a boliches.
Ayer, el gobernador mendocino, Alfredo Cornejo, lamentó el triple femicidio, desestimó la declaración de emergencia en violencia de género y remarcó que el presupuesto provincial para el área de 7.000.000 de pesos de este año pasará a ser de 26.000.000 el próximo año.
Hubo otros dos femicidios
Además del triple femicidio de Mendoza, se conocieron ayer otros dos casos de mujeres asesinadas.
Ayer, un matarife mató de un escopetazo en la cabeza a su esposa y luego se suicidó de un disparo en la frente en su casa de la ciudad bonaerense de Chascomús. Las víctimas fueron Jorge Arocena (56) y María Monserrat (53). Y en otro caso, investigado en la localidad bonaerense de Rafael Calzada, un changarín quedó detenido luego de que los investigadores descubrieran que su mujer no se había suicidado sino que la habían estrangulado en su casa, a horas de haber ido a la marcha “NiUnaMenos” en Plaza de Mayo. El acusado es Oscar Alejandro Cardozo (41); la víctima, Adriana Lorena Vera (34).
