Dos de los cuatro testigos que el 6 de febrero pasado, al mediodía, presenciaron cuando un sujeto en moto llamó a Guillermo Romero y lo hizo salir a la vereda de su casa para que otro lo atacara de sorpresa con un disparo provocándole la muerte 14 días después, identificaron ‘sin dudas‘ a Marcelo Gallardo Soto (fanático de San La Muerte) como autor de ese disparo al ex boxeador, dijeron fuentes judiciales.

Así, su situación en el Cuarto Juzgado de Instrucción dirigido por el juez José Atenágoras Vega (secretaría de Gladys Capdevila) ya es más complicada.

Ahora, el magistrado chequeará hasta qué punto es cierta la versión de este sospechoso, que niega su vinculación al homicidio con el argumento el 6 de febrero pasado estaba trabajando en Guaymallén, Mendoza.

Establecer quien es el supuesto homicida de Romero fue bastante trabajoso. El dato para llegar a él fue la ausencia de su ojo derecho. Cuando se produjo el crimen los testigos mencionaron que el homicida era tuerto o tenía algún problema en un ojo. Y costó dar con Gallardo Soto porque vive en Mendoza, precisamente donde perdió ese órgano por un balazo que por poco le costó la vida.

Ese balazo fue la venganza de una banda rival, porque a Gallardo Soto lo acusaban de matar Ezequiel Colque (14) en un tiroteo entre bandas ocurrido el 20 de marzo de 2010 en el barrio Lihué, Guaymallén. También se habla de su posible vinculación a dos homicidios en Salta.

Lo increíble fue que cuando estuvo internado, Gallardo Soto escapó del hospital con la supuesta complicidad de su pareja. Pasó un año hasta que volvió a ser detenido, pero otra vez protagonizó una fuga sospechosa de la Comisaría 25ta de Mendoza el 12 de marzo. Días después, el 28 de marzo último, fue detenido en el barrio Enoé Bravo, Santa Lucía, y quedó ligado a un robo.

Ahora la investigación parece cerrar, aunque queda un cabo suelto: Martín Camargo, el vecino con el que Romero tuvo problemas porque quería a su hija a toda costa y supuestamente mandó a matarlo. Está prófugo.