El único detenido por la muerte de un chico que tocó un alambre electrificado con 220 voltios en una propiedad a la que supuestamente se metió a robar, en Chimbas, seguirá preso y sus posibilidades de quedar libre se complicaron. Se suponía que Javier Alejandro Sabio (30 años, padre de familia) tuvo alguna relación con la instalación de ese alambre parralero en el que terminaron los días de Pablo González (15) el miércoles pasado en calle Díaz al 600, y que podía atribuírsele un homicidio culposo (excarcelable), es decir haber provocado la muerte del chico por imprudencia y sin tener la intención de matarlo.
Sin embargo ayer el juez del caso, Leopoldo Zavalla Pringles, indagó a Sabio por homicidio simple con dolo eventual, una figura especial del código penal que, en este caso -según fuentes judiciales-, se configura porque el imputado debió representarse que al poner un alambre con semejante carga de electricidad podía provocar la muerte de alguien pero aún así lo puso, despreocupándose del resultado, es decir sin importarle si alguien perdía la vida. Ese delito se castiga con penas de entre 8 y 25 años y no es excarcelable.
La calificación del delito sobre el particular caso mereció opiniones divididas entre siete abogados penalistas consultados por este diario (ver aparte). Y se produjo justo el día en el que el jefe de policía, Miguel González, salió a anunciar la creación de una subcomisaría en el barrio San Francisco II, el barrio donde vivía el chico fallecido y de donde provienen los continuos intentos por quemar y destruir la casa donde falleció el menor.
Ayer, Sabio concurrió a Tribunales e intentó desligarse de cualquier relación con la instalación del alambre. Según fuentes judiciales, el joven dijo que en el lote donde ocurrió la desgracia no vive nadie. Y que desconocía que de la casa de su madre salía una conexión con el alambre electrificado, porque él tampoco vive en la casa de su mamá ya que vivió como cinco años en la vivienda de sus suegros y desde principios de abril se fue a alquilar a otro lugar.
También aclaró que a pesar de no tener ninguna relación al hecho decidió hacerse cargo porque su mamá sufre de diabetes y supone -como lo adelantó este diario- que la conexión eléctrica pudo haberla realizado su padre (fallecido hace unos 6 meses) porque era el encargado de los parrales, precisaron las fuentes.
En los próximos días el juez concretaría una inspección ocular en el lugar y agregaría informes de Energía San Juan, antes de resolver si Sabio debe o no seguir preso por un grave delito.

