‘Estamos destruidos. Lo que más me preocupa en este momento es que no sé de dónde voy a sacar la plata para pagar la mercadería que me había llegado porque me robaron hasta mis ahorros’. Katherina Sánchez es una joven comerciante de 24 años y ayer seguía lamentándose por el tremendo saqueo que tuvo como blanco el último domingo la casa que comparte junto a su pareja y su bebé de 9 meses en Santa Lucía. La chica se fue un rato a la vivienda de una amiga y en esa hora y cuarto que se ausentó, al menos 3 ladrones a bordo de un vehículo atacaron su domicilio. Según la damnificada, los malvivientes robaron unos $60.000 en herramientas que son de su concubino; $70.000 en ropa que tenía para vender y prendas de invierno de su bebé; otros $20.000 en efectivo que tenía ahorrados, 2 televisores de 32 pulgadas, un DVD portátil, 2 celulares, 2 costosas bicicletas todo terreno, un set completo de peluquería y hasta 2 ollas.
Sánchez vende ropa por catálogo y vive con su familia en una casa que alquilan desde hace más de un año en calle Amable Jones, cerca de Hipólito Yrigoyen. La joven contó que el último domingo estaba con una amiga y como internet no funcionaba bien en su hogar para hacer su trabajo, se fueron a las 14.30 al domicilio de la otra chica. También dio la casualidad que la pareja de Katherina es mecánico y estaba ese día de viaje.
Al parecer, al menos 3 ladrones, que se movilizaban en una camioneta, tenían vigilados sus movimientos y cuando no quedó nadie en la casa, la atacaron. Dos sujetos saltaron la verja del frente y arrancaron de cuajo la reja de una ventana de ese sector. Una vez adentro, revisaron a sus anchas todos los ambientes y robaron las cosas de mayor valor. Los ladrones podrían haber arrasado con todas las cosas de la familia, pero una vecina los vio, les gritó y huyeron. ‘El mes que viene me recibía de peluquera y me llevaron todo el set. Mi nene quedó con la ropa de verano y mi marido, sin herramientas. Calculo que nos han llevado como $250.000. Tenemos ganas de mudarnos’, precisó la damnificada.

