La posibilidad del contacto más franco y directo entre ambos se dio al final de la extensa declaración de Hugo Naranjo, cuando este empresario se puso de pie y estiró la mano para saludar a los defensores de quien se supone que quiso matarlo a tiros y quemarlo en sus oficinas el 27 de mayo de 2006, el ex comisario inspector Alejandro Pereyra. Pero antes de llegar al acusado, quitó su mano y su vista. Y Pereyra se encogió de hombros, sorprendido. Según el abogado Antonio Falcón, el ex policía acompañó su gesto con un "no quiso saludarme", y entonces el letrado retrucó "por algo será".
Habían pasado algunos minutos de las 14 de ayer, y en la Sala II de la Cámara Penal, Naranjo terminaba casi cuatro horas de una conmovida declaración, entrecortada por sus lágrimas, en las que el eje de sus relatos estuvo encaminado, por enésima vez, a acusar al presidente de "Escobar Sacifi", Eduardo Fornasari (ya sobreseído), como el mentor del intento por ponerle fin a sus días, pagándole con un auto a Pereyra para que ejecutara esa frustrada misión (de milagro), porque estaba al tanto y tenía pruebas de los múltiples manejos irregulares del grupo "Escobar" y al vaciamiento al que lo llevaba Fornasari.
Es más, dijo que este empresario había hecho inteligencia en sus oficinas con visitas previas. Y que por eso se explicaba que Pereyra, después de descargar 10 balazos y darle cuatro de ellos por la espalda (en la nuca y el cuello) y otro apoyándole el arma en el rostro, prendiera fuego en el mueble donde tenía información de la firma "Escobar", en su computadora y finalmente en su cuerpo.
Naranjo llegó con paso cansino, pero su relato fue firme y con una secuencia definida. Ayer reiteró que conoció a Fornasari del club Alianza, que en el 99 entró al diferimiento impositivo de esa firma en 9 de Julio, "Campo Fértil".
Que con el tiempo empezó a trabajar en las oficinas de "Escobar". Que allí conoció el desastre con el que se manejaba esa firma. Que Pereyra y Fornasari se tuteaban, y que el ex policía se encargaba del cobro extrajudicial o del apriete a clientes con problemas. Que Pereyra siempre llevaba un arma encima y que Fornasari vivía comprando armas, porque era "adicto" a tenerlas.
También reiteró que el diferimiento no se podía vender. Que tenía una deuda con de 500.000 con un banco, pero que la plata fue a parar a otro lugar. Que el abogado Guillermo Toranzo le comentó de un plan para vaciar "Escobar" y de que se aprovecharan de esos beneficios ese letrado, Fornasari y él. Que se negó y que entonces dejó de pertenecer a esa firma. Que no sabía que estaba ofrecido como control y garantía de actuar a favor de "Escobar" en la venta del diferimiento (Fornasari lo denunció por estafa).
Sobre el ataque, dejó en claro que esa noche Pereyra llegó con Ricardo "El Yeta" Páez (quien luego se mató). Y que le sacaron dos plomos pero aún tiene tres en la nuca y en un omóplato por ese ataque. Que luego sufrió además dos operaciones al corazón y otra más en el colon. Que siempre estuvo lúcido y esa noche se hizo el muerto. Que rezó y tomó la decisión vivir y se arrastró hasta la calle a pedir ayuda: "algo me indicó que tenía que vivir", dijo ayer, quebrado.

