Los jueces de la Sala I de la Cámara Penal condenaron ayer a 12 años de cárcel a una joven de 26 años, madre de tres chicos, por matar de un certero cuchillazo en el corazón a su pareja, la noche del 25 de abril de 2011, en Rivadavia.

La pena impuesta a Marilyn Giselle Ocampo (26) por los jueces Raúl José Iglesias, Juan Carlos Caballero Vidal (h) y Silvia Peña Sansó de Ruiz, no dejó conforme a la familia del fallecido Silvio Sebastián Poblete Aciar (21). Y fue menor a los 18 años solicitados por el fiscal Gustavo Manini y los 20 años de cárcel pedidos por los abogados de los parientes de la víctima, Adrián Riveros y Ricardo Pozo.

De todos modos, el tribunal coincidió con ambas partes en que se trató de un homicidio simple. Así, rechazó el planteo del defensor oficial Carlos Reiloba, quien pidió la absolución por entender que hubo una legítima defensa. Según Reiloba, la mujer fue agredida por Sebastián y lo mató en un forcejeo, pues el joven era celoso y no creía ser el padre del tercer hijo (el segundo hijo también se le atribuye) que finalmente tuvo Ocampo en la cárcel.

En la familia de la víctima aseguraron lo contrario. Dijeron que la había conocido en un cabaret (la joven tiene una causa abierta por prostitución) en Rodeo, Iglesia, donde él vivía. Que aunque quiso formar una familia, ella igual le hacía escenas de celos y buscaba problemas, al punto de que una vez le quemó toda la ropa.

La mayoría de esos argumentos fueron empleados por la fiscalía y los abogados de la parte querellante, quienes hicieron hincapié en las ‘mentiras’ de Ocampo para tratar de zafar luego del ataque. Como decir que la víctima intentó quemarla y le dio tal paliza que temía haber perdido algunos dientes, cuando el informe médico sólo reveló lesiones en una rodilla. O asegurarle a un policía que Sebastián había llegado ya herido a la casa que alquilaban en Rastreador Calívar casi Benavídez, Rivadavia, y tirar la hoja del cuchillo empleado en el crimen sobre un techo para sostener esa versión.

El fallo de ayer, aún no está firme y la defensa puede pedir a la Corte que lo revise.