La Asesora de la Niñez Laura Romarión apenas pudo contener las lágrimas cuando recordó, como si recién lo presenciara, el testimonio en Cámara Gesell de esa nena que se tapaba la cara con un osito de peluche para ocultar sus lágrimas y así poder contar los abusos a los que la sometía su papá, silenciándola con la amenaza de matar a su madre si decía algo. Similar estado de conmoción le dejó la escena que vivió con la hermana mayor de esa nena, una chica (hoy de 21 años) que se cortaba los brazos para "no sentir el daño" que le hacía el mismo sujeto, su padrastro, un jornalero de 41 años. "Le pedimos que nos muestre sus brazos y las cicatrices habían curado, pero no las cicatrices de su psiquis", dijo la funcionaria. Al final de su alegato, la asesora compartió el planteo fiscal, pero pidió, además, que se ordene un tratamiento psicológico y médico para ambas hermanas, especialmente para la menor (tiene 15 años) que ya cuenta con el apoyo de un juzgado de Familia, por su estado de vulnerabilidad.

Previamente, el juez Martín Heredia Zaldo (Sala I, Cámara Penal) escuchó a la fiscal Marcela Torres, quien había pedido 19 años de cárcel, por considerar que ese sujeto había violado durante 3 años a su hijastra y por haber cometido abusos sexuales gravemente ultrajantes contra su propia hija en ese mismo período (entre los 8 y 11 años de la niña). Entendió que ambos delitos eran agravados.

Sin embargo el juez se apartó del planteo fiscal (la ley procesal se lo permite) y, como suele hacerlo con frecuencia, aplicó un castigo más duro: condenó a 21 años de cárcel a ese jornalero (no identificado para preservar a las víctimas), porque consideró que contra la menor de las niñas también cometió un abuso sexual con acceso carnal, cuando la manoseaba y sometía a otras prácticas aberrantes.

La primera en hablar fue la menor de las víctimas. Tenía 11 años cuando se lo contó a su hermana de 18 (para entonces su papá ya no convivía con ellas), que no dudó en denunciar el 22 de enero de 2018. Ella hizo lo propio el 9 de septiembre de 2019.

Ayer, la defensa pidió la nulidad de todo lo realizado por Fiscalía y la absolución de su cliente, luego de cuestionar las pruebas de la acusación. Ahora podrá reclamar en la Corte de Justicia.