Los gestos eran claros, propios de alguien que atraviesa algún trauma. Esa angustia de una menor de 16 años, que llevaba casi una semana, fue advertida por una docente que decidió ponerle fin a las dudas y llamar a su padre para buscarle explicación a ese comportamiento que tenía tan mal a jovencita.

Fue una charla con su progenitor la que sacó a la luz el motivo del tormento. Contó que dos semanas atrás, mientras la menor se encontraba en su domicilio durmiendo junto a su hermano de 4 años, y en momentos donde sus padres se habían ido a trabajar a una finca cercana un sujeto cercano a la familia (no se lo identifica para proteger a la víctima) entró al domicilio y tocó con sus manos pechos y vagina de la menor, por arriba de la ropa.

La denuncia se radicó el 27 de junio y este viernes el hombre aceptó su responsabilidad en un juicio abreviado y fue sentenciado a la pena de 10 meses de prisión de ejecución condicional por resultar autor penalmente responsable del delito de abuso sexual simple, imponiendo asimismo reglas de conducta (art. 27 bis CP) por el plazo de 2 años.