¿Cómo justificará el papel firmado ante un escribano en el que se asegura que estuvo con el gobernador, que el primer mandatario provincial le dio el ok por el tema de las casas y lo mandó a ver a la funcionaria Mirta Cocinero del IPV? ¿Qué dirá sobre otro punto polémico de ese manifiesto: que los pagos de la gente para las casas los recibiría él o Marcos Barragán o Pedro Roldán? ¿Qué alegará en su defensa ante las decenas y decenas de personas que lo señalan como el principal promotor y cobrador de los inexistentes planes? ¿Cómo se defenderá de las acusaciones de los otros cuatro detenidos? ¿Qué dirá de los supuestos sobres con plata que según Barragán le llevaron a Cocinero? Sencillo: Carlos Alberto Albornoz, según fuentes judiciales, dirá que firmó ese papel sin fijarse lo que decía, porque pensaba que era para gestionar un beneficio en el Mercado de Abasto en Buenos Aires y que así fue engañado por quien lo hizo firmar, Marcos Barragán, su segundo en el Movimiento Agropecuario Provincial. También rechazará las múltiples acusaciones por estafa y negará las demás acusaciones, incluidas las que lo mencionan como quien decía haberse reunido o tener vínculos con funcionarios del IPV o del gobierno por las viviendas.

¿Y sobre el destino de la millonaria recaudación por el fraude a 206 familias? "A mi también me encantaría saber dónde está la plata o quién la tiene", dijo ayer a los medios de prensa mientras enfilaba a prestar declaración en el Cuarto Juzgado de Instrucción, tranquilo.

Hasta se dio el lujo de contestar con una ironía cuando le preguntaron dónde se escondió desde que el juez José Atenágoras Vega pidió su captura, el 20 de abril pasado, hasta el último lunes 31 de mayo, cuando la Policía Federal lo apresó en la casa que comparte con su segunda mujer y dos pequeños hijos: "yo soy como Roberto Carlos, tengo 1 millón de amigos. Pero estuve acá, siempre estuve acá".

Con esa soltura llegó ayer a Tribunales. Y con esa misma soltura, al parecer, pensaba dar su versión de los hechos asistido por el defensor oficial Mario Vega. Pero apenas comenzó la audiencia su familia pidió un cambio de abogado y entonces Albornoz consintió en que lo defienda Gonzalo Palacios.

Y entonces los aparentes planes de defenderse a viva voz cambiaron por el silencio: "Por ahora se abstendrá de declarar pero en los próximos días pediremos una ampliación de indagatoria y dará su versión", dijo Palacios, que también defiende a Alejandra Dragui, señalada por los denunciantes y hasta por la otra detenida, Miryam Quiroga (madre de Barragán) como quien simulaba ser encuestadora del IPV. Es más, Quiroga dijo que una vez recibió un llamado de alguien que decía ser Mirta Cocinero y le pedía tranquilidad porque iba a recibir su casa, como se lo prometió Albornoz. Y que cuando las apresaron (con Roldán y Barragán) Dragui le confesó que ella se había hecho pasar por la funcionaria por mandato de Albornoz.

Más allá de la estrategia defensiva que, se anticipa, desplegará Albornoz, todo indica que no será para nada sencillo convencer al juez de que no tuvo nada que ver con la millonaria estafa. Hasta que todo el asunto se aclare, ayer el mismo magistrado ordenó que siga preso en la cárcel de Chimbas.

Allí está el resto de los imputados a la espera de que un tribunal superior resuelva si acepta su pedido de quedar en libertad mientras avanza la investigación, porque el juez Vega ya tomó la decisión de que no sea así, pues considera que pueden entorpecer la investigación o fugarse.