Georgina Tejada muestra su pie herido. Atrás, Marcelo Guzmán, baleado en una pierna.

La "guerra" entre dos familias de La Bebida, Rivadavia, parece no tener fin. El pasado domingo se enfrentaron a tiros y eso terminó con uno de los grupos desalojados del Asentamiento Evita, pero desde la otra parte dijeron que los problemas siguieron. "Ya pasaron 4 días y todavía no tenemos una solución. La mujer anda suelta, nos amenaza. Se hace de noche y empieza a rondar en un Fiat blanco, el lunes vino encapuchada a querer matar a uno de mis hijos. Si no la apresan va a matar a alguno, ya casi lo hizo", dijo ayer Mónica Tejada (49), de la familia de "Los Diablos" (aseguró que allí les dicen así, pero que "nada que ver"). La mujer se refiere a Natalia Riveros (43), alias "La Potoca", líder de la otra familia, quien el lunes había dicho a este diario que el drama se desató porque un chico de sus rivales le robó una pelota a su nieto. "No fue así. Ella consume y vende droga. Lo mandaba a mi sobrino (de 14 años) a que le vendiera la droga en los barrios, sin que la madre supiera. El domingo quería mandarlo al Valle Grande (Rawson), pero el niño le dijo que no quería porque hace unos días le habían sacado un revólver porque no lo dejaba fiar. Ella se enojó y le dijo que donde lo pillara se lo iba a cog... y lo iba a cag... matando", afirmó Tejada. Según su versión, el menor sintió miedo y le contó a su madre. Y cuando fueron a pedirle explicaciones "se botó a loca porque es una mujer que le gustan los quilombos".

"Esa noche vino con los suyos, nos querían prender fuego la casa, rociaron todo con nafta. Acá se metieron con armas, habiendo niños, y dispararon, el hijo de ella andaba con una 9 milímetros", continuó la mujer. Su hija, Georgina Tejada (29), recibió dos disparos en el pie derecho. La chica está postrada en un sillón y se debe dializar porque tiene deficiencia renal crónica. "Me la dejó peor de lo que ya está", acotó llorando. El otro herido fue Marcelo Guzmán (34), un vecino que estaba tomando mates con ellos cuando supuestamente los otros entraron. "Yo salté si no me mataba", aseguró el hombre. La bala le atravesó el muslo derecho.

¿Y los destrozos en el rancho de "La Potoca"? "Todo el problema fue acá, nosotros nunca fuimos a su casa. Ella agarró un fierro y empezó a partirle las cosas a la hija, hasta le pegó. Con eso quiso tapar la que se había mandado", sostuvo Tejada.

Los Tejada dicen temer que por la noche ataquen su rancho, puesto que allí duermen casi 10 personas, con niños incluidos. "El día que vaya a parar al Penal vamos a dormir tranquilos. Lo juro por la salud de mi hija y que Dios me castigue si estoy mintiendo, la única culpable acá es ella. La única que tiene armas es ella, nosotros no tenemos ni una honda", cerró Tejada.