Para el policía, las cosas se complicaron el último miércoles. Ese día, se había levantado a las 5,50 para ir a trabajar y le sorprendió ver a quien fue su pareja durante los últimos 6 meses (el sargento de 48 años S.D.M.) descalzo, en calzoncillos y como saliendo de la pieza de sus chicos. Le sorprendió -dijo- porque a él no le gusta andar descalzo. La situación cobró total sentido para ella a lo largo de esa jornada, cuando le avisó al efectivo que trabajaba en Tribunales, que se iría de la casa para que ya no tuviera más problemas con su exmujer. Ese mismo día llamó a un amigo para que le ayudara con la mudanza y durante el viaje en el vehículo del improvisado fletero, vio llorar por primera vez a su nena de 12 años, quien le dijo que no pasaba nada. Cuando llegaron a la casa de su mamá, la niña la volvió estallar en llanto, pero entonces se despachó con un relato que enfureció a la mujer. Según fuentes judiciales, la niña le dijo que estaba cansada de ser manoseada y besada a la fuerza por el policía. Y algo peor todavía, pues le contó que unos días atrás, el 15 de febrero, se había despertado cuando sintió dolor en sus partes íntimas y lo descubrió encima suyo. En el acto, el sujeto se fue y ella partió al baño para higienizarse, pero guardó en una mochila su ropa interior y el pantalón corto con el que dormía, con manchas de sangre.

Ese mismo día, a última hora, la mujer puso la denuncia en la UFI ANIVI que dirigen el fiscal Nicolás Schiattino y la ayudante fiscal Roxana Fernández, quienes solicitaron una revisión médica de la niña. Que el profesional informara sobre la presencia de lesiones compatibles con abuso sexual, fue suficiente para que al otro día, el jueves al mediodía, el policía fuera detenido por orden del juez Diego Sanz, en su casa de Villa del Carril, Capital.

El informe del médico, la ropa con manchas de sangre y el testimonio de la madre y el "arrepentimiento" de esa mujer que llamó luego a Fiscalía para "levantar la denuncia", fueron pruebas suficientes para que el último viernes, el equipo fiscal solicitara 1 año para investigarlo y 6 meses de prisión preventiva para el sargento, con el argumento de que, si quedaba libre, podía fugarse o entorpecer la investigación, pues entendieron que pudo haber influido a su ex para que llamara a Fiscalía pidiendo desactivar la denuncia.

Gustavo de la Fuente, abogado defensor, se opuso al plazo para investigar (propuso 6 meses) y también a la prisión preventiva (pidió su libertad) en una celda o la cárcel de Chimbas. En todo caso, solicitó que se le aplique un régimen de prisión domiciliaria, pues considera que, a pesar de la grave sospecha, su cliente aún goza de un estado de inocencia.

El juez, finalmente, adhirió al planteo fiscal, pero aplicó 2 meses de prisión preventiva al policía y le concedió a Fiscalía 8 meses para producir evidencia. Una de las pruebas claves que se esperan, es el testimonio de la niña ante psicólogos.