Tres delincuentes armados tomaron por asalto el martes por la noche una casa en una finca de Santa Lucía y desataron el pánico en una pareja y sus tres hijos pequeños. Al hombre lo golpearon y lo maniataron, al igual que a su mujer, mientras que a los chicos los encerraron en una pieza. Lo más dramático fue cuando uno de los ladrones tomó un cuchillo y, agarrándole las manos al jefe de familia, amenazó con cortarle los dedos si no entregaba el dinero por la venta de un auto. Al final no corrió sangre, pero la banda se tomó una cerveza, se llevó los cigarrillos de las víctimas y escapó con 8.000 pesos, dos celulares, una alcancía y un bolso con ropa que tenían para vender.
Jorge Castro (32) está convencido que fue una ‘entregada’. De otra manera no se explica cómo es que los desconocidos llegaran pasadas las 21.30 hasta a su casa en una finca de calle Ramírez, Alto de Sierra. ‘Habíamos abierto una cerveza y estábamos viendo televisión. De pronto escuché a los perros ladrar y salí. Ahí vi a tres tipos que me dicen: “¿Usted es el que hace fletes?”, y cuando dije sí, me gritaron “Vení hijo de p…”. Ahí me agarraron y me pegaron’, relató este obrero rural y fletero. Adentro de la casa, los ladrones tomaron de los cabellos a Natalia, la mujer del muchacho.
‘A los dos nos tiraron en el sillón. Pedían que no los miremos y exigían la plata. Decían que sabían que yo tenía plata’, relató el denunciante. Los sujetos revisaron la vivienda, en eso la hija mayor de la pareja (de 8 años) se asomó y se asustó. Los ladrones la encerraron en su pieza junto a sus hermanos de 6 y 2 años y subieron el volumen del televisor. El propio Castro después les entregó los 7.500 pesos que le quedaba por la venta de su coche. También le quitaron su billetera con 500 pesos y documentación.
Al hombre y a su mujer los ataron de pies y manos, y lo cubrieron con una colcha. Uno de los ladrones luego buscó un cuchillo. Fue entonces que agarró las manos a Castro y amenazó con cortarle los dedos si no entregaba toda la plata. La víctima les suplicó diciéndoles que no había más dinero y se llevaran lo que quisieran. Fue así que los ladrones tomaron un bolso con ropa nueva que Natalia tenía para vender, dos celulares y la alcancía de la nena mayor. Antes de huir, terminaron de beber la cerveza de Castro y se llevaron sus cigarrillos.

