Se llama Hugo Alberto Ramos Tejada, lo apodan "Polaco", tiene 42 años y su especialidad, como delincuente, son las estafas telefónicas contra incautas mujeres mayores o ancianas, a las que con afectado tono lastimero consigue sacarles todos sus ahorros luego de convencerlas de que les habla su hijo enfermo y necesita urgente esa plata (también les pide joyas) para pagarle al médico que lo operará. En la misma llamada indica dónde entregar los valores a la "hermana o hija" del "doctor Ocampo" (nombre recurrente en sus maniobras), y para no ser descubierto pide que no lo llamen a su teléfono por haberlo perdido en un supuesto accidente, como una caída al inodoro. Con esa modalidad, Ramos Tejada ya registra por lo menos dos condenas en los últimos años. Y ni aún encerrado en la cárcel de Chimbas dejó de estafar: el viernes último el juez Martín Heredia Zaldo (Sala I, Cámara Penal) le aplicó otra condena más, esta vez de 1 año y 10 meses por otros dos fraudes. La misma pena recayó en su cómplice, Jesús Rodrigo Calívar Mercado (20), a quien se le atribuye al menos haber facilitado su teléfono a Ramos Tejada para realizar los llamados.

Ambos acusados habían admitido su responsabilidad en las estafas, luego ratificar un acuerdo de juicio abreviado entre sus defensores (Gustavo de la Fuente y Leonardo Villalba) con la fiscal Marcela Torres, dijeron fuentes judiciales.

Hugo Alberto Ramos Tejada, alias "Polaco" (42).

 

LOS ENGAÑOS

Uno de los fraudes lo sufrió Leonor Torioni (72) el 2 de enero de 2020 sobre las 15. Ese día, el "Polaco" la llamó, fingió ser su hijo y enseguida la envolvió diciéndole que había comido pollo, que se había intoxicado y lo trasladaban en helicóptero hasta la Clínica El Castaño, para operarlo. Alterada, la shockeada madre no dudó en juntar sus ahorros, unos 600 dólares y $8.000, y en persona fue en remís hasta el barrio Mendoza, en Rawson, donde se los entregó a una joven que se esfumó instantes después.

Volvió a la carga el 25 de enero de ese año y esta vez la víctima fue Victoria Guevara (86). La llamó desde prisión a eso de las 11, simulando ser su hijo que vive en Rodeo, que le hablaba con la voz rara porque tenía la boca ampollada y debían operarlo de urgencia. Unos $50.000, un jabón de tocador y dos toallones entregó la anciana a una mujer que llegó hasta su casa en remís, y se cubrió el rostro con su cabello cuando intentó mirarla con más atención.

Pero las cosas se complicarían para los sospechosos. Porque de los cruces telefónicos surgió que la línea usada desde la cárcel, era de Calívar Mercado. Y cuando allanaron la celda de Ramos Tejada encontraron el teléfono de las llamadas en su poder, junto a un listado de nombres de posibles víctimas, números de teléfonos, de DNI y de tarjetas de crédito con fechas de vencimiento y códigos de seguridad.

Calívar Mercado negó haber sido cómplice con el argumento de que estaba libre cuando ocurrieron los delitos y él había dejado su teléfono en la cárcel. Ramos Tejada también negó ser parte de los engaños, pero las pruebas los complicaron y al final admitieron ser los estafadores.

Jesús Rodrigo Calívar Mercado, 20 años.

 

  • La penúltima pena

El 27 de junio de 2019, Ramos Tejada había sido condenado a 3 años de cárcel en la Sala II de la Cámara Penal, por otras dos estafas con el cuento del pariente enfermo, perpetradas en agosto de 2018. Esa vez consiguió un botín de $31.000: 21.000 a una anciana y $5.000 que le mandó una nena de 11 años a la que, por teléfono, le hizo creer que le llamaba un tío y precisaba el dinero porque estaba internado.